Editorial

Amar a Paraguay pasa por saber su esencia única e incomparable 

A semanas de iniciarse las clases, existe un foco central que todo estudiante debe saber: Paraguay. Es que no se puede amar lo que se desconoce. Sin …

| Por La Tribuna-

A semanas de iniciarse las clases, existe un foco central que todo estudiante debe saber: Paraguay. Es que no se puede amar lo que se desconoce. Sin descuidar la conexión con el mundo, es clave valorar el país para cuidarlo y defenderlo ante una globalidad que, en contrapartida, muestra signos de pretender arrasar con identidades nacionales que no están consolidadas y protegidas.

Eso de amor auténtico, célebre frase que algunos atribuyen a Leonardo da Vinci (y otros a San Agustín), subraya que la defensa de algo o alguien requiere un conocimiento previo y, sobre todo, plena conexión. Ojo, que el saber al que se apela no es únicamente intelectual, también es emocional. Hasta exagerando podría decirse que es espiritual. Va más allá del simple conocimiento hueco.

En palabras directas, el alumnado, en general, debe conocer su país, su origen, su historia y asumir su deber, responsabilidad presente con la nación para luego, con mística, poner su parte para construir el futuro. Tiene que darse la apreciación genuina de la familiaridad y la comprensión tiene que ser encarnada para mantener un patriotismo social exclusivo en el mundo.

Claro que sí, definitivamente, se debe alentar y enseñar a que se hablen el inglés, mandarín, francés, alemán, etcétera, pero debe quedar claro que el pilar que destaca al Paraguay, entre otras cosas positivas, es el idioma guaraní. Además de ser la lengua materna, es seña de identidad de una sociedad bilingüe (español-guaraní) con homogeneidad cultural.

Tal vez, para algunos ligeros, lo dicho sea un dato simple. ¡No es así! Lo citado es trascendente; hablamos, nada menos, que de un idioma propio. Por consiguiente, vale la pena tenerlo en cuenta. Más aún cuando está probado que en el mismo corazón geográfico del Mercosur hay programas periodísticos que buscan deslegitimar al Paraguay. Solo por mencionar otro ejemplo: colocan a la yerba mate como de tal o cual país vecino, no del Paraguay.

Valga la mención para impulsar el idioma guaraní y afirmar, ya que está citado, el origen de la yerba mate. El primero debe seguir siendo hablado por generaciones, y lo otro, para los hermanos de Argentina y Uruguay, está definido por su nombre científico: Ilex paraguariensis. ¿Por qué dicha denominación? Porque es y pertenece a la familia de los acebos y es conocida popular e históricamente como "yerba del Paraguay" (llamada ka'a en guaraní).

No es algo inocuo insistir en cuidar los rasgos nacionales. Pues si se dejan pasar esas campañas —como el caso de la yerba mate— y encima no hay atención curricular a lo nuestro, entonces crece el espacio libre para que se pueda corroer la identidad. Por eso, además del reparto a tiempo de los kits escolares y la mejora del hambre cero, hay que mantener contenidos educativos sobre la razón de la existencia perenne de la paraguayidad.

Paraguay se destaca mundialmente por varias características únicas, por las que el estudiantado debe sentir orgullo nacional. Somos, nos incluimos, un país de bilingüismo, que tiene al tereré como patrimonio cultural y con una bandera con dos escudos distintos que marcan y definen, entre otras únicas cualidades, una personalidad bien exclusiva.

La nación guaraní está llamada a ser de nuevo grande y poderosa, pero para eso se la debe amar, y para amarla debe ser conocida por la riqueza de su majestuosa esencia. Es un primer deber que tienen nuestros niños y niñas, quienes en poco tiempo volverán a las aulas en toda la República.

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