Editorial

Joshua Dürksen inspira e instala el sacrificio en pro de una meta

Una pregunta que generó este editorial fue: cómo hubiera influido en la época de Hitler eso de "miente, miente, que algo queda", atribuida a Joseph G…

| Por La Tribuna

Una pregunta que generó este editorial fue: cómo hubiera influido en la época de Hitler eso de "miente, miente, que algo queda", atribuida a Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de la Alemania nazi, si tenía la tecnología y los sistemas de comunicación que dominan el mundo hoy en día. Dejamos que cada quien tome la respuesta que crea conveniente.

Lo cierto es que actualmente, en que todo es viral, crecen en su preponderancia los mensajes que buscan afectar al cerebro humano. Lastimosamente, la percepción es que en eso gana tendencia el sesgo de la negatividad. Incluso en buena parte de los medios de prensa está la premisa instalada que la noticia, información, negativa vende más.

Ante esa opinión que valora lo negativo, que está hasta en boca de expertos, cabe esta pregunta: cuál hubiera sido el alcance y penetración de los mensajes de Goebbels al tener en su competencia el poder de la tecnología de punta de la actualidad. Le hubiera sido, lógicamente, más llevadero masificar, por segundos y minutos, el contenido de la mentira, la falsedad y la miseria.

Es que Goebbels conocía la intensidad psicológica de lo reiterativo y que al ser dirigido perdura en la memoria sin importar que el objetivo sea la destrucción. Aunque ya no está él, su escuela quedó vigente. Por eso, es una obligación destacar hechos que colaboren a sostener el ambiente saludable con emociones sobre experiencias y vivencias positivas.

La Tribuna no se cansará de promocionar la disciplina, el talento y la perseverancia. Creemos que corresponde el contraste para evitar que la sociedad quede atrapada por las notas negativas repetidas que afectan el ánimo y, mayormente, arrincona a lo fácil. Creemos que las actitudes positivas son valiosas como ejemplo, si van respaldadas por vidas probadas, para lo cual hoy se cita al joven compatriota Joshua Dürksen, quien con esfuerzo se encamina a ser piloto de Fórmula 1.

Más que por contraste a lo negativo es recomendable, por salud mental -conscientemente-, reconocer los aspectos positivos, la práctica de la gratitud y admiración a los logros. Es una forma de reentrenar al cerebro para no centrarse exclusivamente en lo malo. Joshua Dürksen, para más, es un referente de integridad y en su persona se dibuja que, por difícil que sea, las metas pueden ser alcanzadas.

Es más, representa un supremo deber que sea humanizado el éxito en la era de la tecnología, para lo cual siempre estará la comunicación. Joshua Dürksen muestra que el esfuerzo real es el trayecto en pos del resultado. Su talento es innegable, pero su sacrificio y fuerza de voluntad inspiran y motivan a replicar esa conducta ética en una actividad donde hay mucho sudor y, por ahí, hasta lágrima.

Joshua merece más que un editorial. Nadie le regaló nada para ser confirmado como piloto de desarrollo del equipo de Mercedes AMG, uno de los más grandes del mundo, en la Fórmula Uno. No solo se convierte en el primer paraguayo en formar parte de dicha estructura, sino es modelo de empeño, ahínco, rigor y tenacidad para encaminar la confirmación de que nada es imposible cuando se trabaja con pasión y ética.

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