El Instituto de Previsión Social (IPS) vive dos realidades. Por un lado, hace años enfrenta la crítica reactiva constante. Por otro lado, se mantiene como el auxilio de los trabajadores y las familias ante accidentes laborales, enfermedades, maternidad y vejez. Guste o no, es el único colchón social del Estado en su rubro, por lo que merece el trato acorde a la trascendencia de su misión.
En medio de esas situaciones citadas, dos noticias sobre el IPS ganaron notoriedad la semana que pasó. Una representa una idea creativa y la otra se refiere a la necesidad de mayor rigurosidad para las entidades que quieran captar sus fondos. Por sobre la discusión que puedan causar ambas, siempre serán más valiosas las opiniones con intenciones positivas que ese vicio de queja por el simple reclamo que no busca solución.
Carlos Pereira Olmedo, actual consejero del Instituto de Previsión Social, habló de la factibilidad de la creación de un banco para la previsional usando recursos del fondo de contingencia. Consiste en utilizar los 33 millones de dólares aproximadamente acumulados en intereses para constituir la entidad.
El objetivo apunta a una "banca social" que ofrezca créditos a jubilados, asegurados y pymes con tasas competitivas, en lugar de mantener los fondos depositados exclusivamente en bancos privados. Un pensamiento que, de persistir, se someterá al debate nacional y que, de avanzar, llegará hasta el propio Congreso.
El licenciado Hugo Díaz, director de Inversiones del IPS, se refirió a la adopción de medidas más exigentes para calificar a los bancos y financieras que deseen captar inversiones de la previsional. Defendió la conveniencia de la aplicación de metodologías severas que evalúan activos, liquidez, rentabilidad y eficiencia.
El funcionario destacó que serán provechosos los datos de monitoreo que realiza el Banco Central del Paraguay, que luego deben ser ponderados y combinarlos, para ubicar el nivel de la gestión de las entidades bancarias y financieras. Con la mayor dureza y rectitud, lógicamente, los que no cumplen quedarán fuera del llamado que hace el ente.
Creemos que tanto lo que propone el consejero del IPS como lo que plantea el director de Inversiones de la previsional son pasibles de atención. Lo vemos así porque seguir girando sobre lo mismo (la crítica por la crítica) no está dando resultados. En tanto, lo dicho por Pereira y Díaz, en lo que debe profundizar por ser proactivo, ya eleva el contenido en esa meta de blindar el sistema de seguridad social.
La cantidad de nuevos asegurados, el aumento de los números de jubilados, el costo de los medicamentos y la manutención de su infraestructura empujan, inexorablemente, a diseñar la nueva estructuración del Instituto de Previsión Social. Es lo razonable para asegurar su sostenibilidad perenne.
Sin entrar en un juicio de valor apresurado, lo sensato es alentar que aparezcan más alternativas como las que disponen en público Pereira y Díaz. Ojalá hayan más opciones e ideas y que ellas sean sometidas al análisis para la toma posterior de la mejor decisión que beneficie a los asegurados y jubilados del Instituto de Previsión Social.


