Editorial

Reforma fiscal y revolución positiva

La revolución positiva es la construcción de acciones sobre la base del entendimiento. Es la transformación que se lleva adelante sin dogmas y se bas…

| Por La Tribuna

La revolución positiva es la construcción de acciones sobre la base del entendimiento. Es la transformación que se lleva adelante sin dogmas y se basa en enfoques dirigidos con inteligencia para efectivizar el cambio. Buena parte de esa conducción se está llevando adelante para reformar la Caja Fiscal.

La revolución positiva se posiciona en el avance progresivo. La táctica es ir de la mano de la comprensión en lugar de la confrontación. Ella apela a la conciencia, fomenta la actitud efectiva tanto en lo personal como en la tarea grupal. Dentro de esa línea, se avanza para ordenar la Caja Fiscal, que hoy conoce el consenso de militares y policías.

La revolución positiva no anhela derrotar a nadie; al contrario, su objetivo apunta a que haya equidad. Opera con argumentos sobre posibles percepciones equivocadas. La idea es ganar o ganar, en que ningún grupo está sobre otro. En este aspecto, se valora que el sector privado lo entienda, por lo que respalda, íntegramente, la actualización de la Caja Fiscal.

En la revolución positiva, todos pueden o deben participar, ya que nadie queda excluido; en esencia, busca la justicia y centra el debate en el marco del proceso de la sinceridad con uno mismo. Eso está liderando el Poder Ejecutivo con distintos sectores para hacer entender que el Tesoro Nacional no puede seguir fondeando las millonarias pérdidas dentro de la Caja Fiscal.

La revolución positiva apela, incluso, a ese ambiente que haga disfrutar del proceso de negociaciones. Apuesta a la mentalidad flexible en pro de beneficios colectivos. En eso también deben estar los senadores y los diputados priorizando coincidencias (antes de perder más tiempo en diferencias) para que sea realidad, luego de décadas, una justa Caja Fiscal.

La revolución positiva corrige la iniquidad, pues entiende que la desigualdad estructural es nociva. Sabe conjugar la inclusión y evita la discriminación. No está con los cupos de privilegios. Busca garantizar oportunidades transversales. En ese círculo virtuoso debe estar toda la sociedad, respaldando la urgente necesidad de modernizar la Caja Fiscal.

La Tribuna, fiel a su historia, se adhiere a toda revolución positiva encaminada a hacer posible un mayor equilibrio económico y social en la República. No es saludable que los recursos públicos sean utilizados o dilapidados para regocijo de unos pocos, perjudicando a la mayoría de la población paraguaya.

Este centenario medio de prensa valora, por eso, la sabiduría de aquellos miembros de la fuerza pública que apoyan la reforma de la Caja Fiscal. Tomamos como señal de madurez que el sector privado respalde el cambio. Confiamos en que, por medio de la sensatez, los legisladores hallarán el consenso sobre el tema que concentra el editorial de la fecha.

Vemos con satisfacción, luego de tantos gobiernos que pasaron, que aparezca la coincidencia en que la sostenibilidad actual y futura de las jubilaciones, para que sea perenne en el tiempo, está en una nueva Caja Fiscal. Con el inusual agregado de que, en ese objetivo, en la metodología de negociación esté vigente la filosofía de la revolución positiva.

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