Editorial

La educación, el discernimiento y la tecnología en la era de la IA

Estamos a menos de un mes para el inicio de las clases. El hecho condiciona a observar los puntos positivos en vista al nuevo ciclo (1), las cosas a …

| Por La Tribuna

Estamos a menos de un mes para el inicio de las clases. El hecho condiciona a observar los puntos positivos en vista al nuevo ciclo (1), las cosas a mejorar (2), los contenidos que se deben valorizar en la enseñanza (3) y --en esa suma de los hechos-- intentar un pronóstico en el devenir del aprendizaje en el Paraguay (4).


Entre lo positivo se destaca, al menos los indicios así lo indican, que el operativo Kits Escolares del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) llegará a tiempo a todas las escuelas. Hablamos, aproximadamente, de 1.500.000 estudiantes, cubriendo desde el preescolar hasta la educación media. Igualmente, está la promesa de mayor calidad y más alcance del almuerzo escolar (1).


La infraestructura es un desafío permanente. Para el año lectivo 2026, según datos oficiales, se proyecta la intervención en más de 7.000 instituciones educativas (2024-2026). Se destacan la eliminación de letrinas en 347 escuelas, la modernización de 17 escuelas emblemáticas (una por departamento) y obras relevantes, como, por ejemplo, el Colegio Nacional de la Capital (2).


En los contenidos académicos es necesario que haya más enseñanza sobre el Paraguay, sin descuidar el mundo. Los chicos deben estar orgullosos de la rica historia del país. Somos una nación única que logró la independencia sin derramar una sola gota de sangre, que soportó sin rendirse una guerra propiciada por tres invasores, que tiene dos idiomas oficiales, uno nativo, exclusivo en el mundo, y una comunidad con el alto valor de la solidaridad, por citar parte de la esencia guaraní (3).


Dentro de esa cadena de hechos (1, 2 y 3) habrá mayor porcentaje de sociedad exitosa si avanza la conectividad con el mundo actual, que necesariamente pasa por la integración de la cultura y contenidos digitales en las escuelas. Es crucial saber formar ciudadanos con habilidades críticas, adaptados a la era de la comunicación y la alfabetización tecnológica (4).


El globalismo está invitando al Estado paraguayo a dejar de gastar millones en materiales impresos (que hasta son motivos de presiones editoriales de parte de medios de prensa que tienen la industria de la imprenta). La tecnología en el estudio personaliza el aprendizaje, sube la curiosidad, aumenta la motivación y ayuda, sí o sí, a acceder a los recursos globales.


Al hecho seguro de que llegarán los útiles escolares a tiempo a los colegios y la calidad del almuerzo escolar (1), a la necesaria mejora en infraestructura (2) y la insistencia en que los alumnos sepan del Paraguay mirando el mundo (3), ya es una obligación el paso, firme y consolidado, de la educación, para todos, sobre la base tecnológica (4).


La educación del futuro deberá tener en cuenta el discernimiento, un valor que deberá librar su espacio con algo que viene con fuerza: el aprendizaje por medio de la inteligencia artificial (IA). La sinergia discernimiento-tecnología debe ser indisoluble dentro de un modelo flexible y colaborativo, utilizando lo virtual y el diseño de experiencias personales, con un enfoque integral (socioemocional y técnico) para formar paraguayos y paraguayas del siglo XXI.


El uso de la tecnología en la enseñanza ya debe tener presencia perenne, sumándola al kit escolar (por ahora necesario), al almuerzo escolar (que merece ser tenido en cuenta) y la comodidad en infraestructura (que tiene que ser potenciada). El futuro está en una República valorada por el nacido en la tierra guaraní con el imprescindible desarrollo del discernimiento en el uso del poder moderno de la tecnología.

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