Somos un país rural con dependencia de la propia producción agrícola. Por eso es auspicioso que jóvenes agricultores tengan la oportunidad de capacitarse en el exterior. Es un proyecto que tienen en agenda, como empleo circular, el Ministerio de Agricultura y Ganadería y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social con sus pares de España.
Se debe avanzar y hacer realidad que ganen experiencia internacional y retornen luego aplicando nuevos conocimientos en el territorio nacional. El intercambio entre sus pares de otras regiones fortalecerá el conocimiento en todo el quehacer que tenga que ver con el trabajo rural.
Otro detalle que se tiene en cuenta en este tiempo es la innovación en prácticas sostenibles (orgánicas, agroforestales, de conservación). Además, es una lógica, a más conocimiento será aún mayor la posibilidad de producción de calidad y de renta en la comercialización.
Otro tema que aparece en las enseñanzas son los mecanismos para reducir costos y la creación de redes de apoyo. El agregado de empoderamiento igualmente ayudará a la adaptación al llamado cambio climático y, obviamente, dará blindaje a la soberanía alimentaria.
El aprendizaje e innovación de nuevas técnicas productivas tiene impacto en el uso de biofertilizantes, control de plagas y manejo del suelo. Otro factor muy cuidado hoy en día es la sostenibilidad y el medio ambiente, disminuyendo así la erosión, mejorando la calidad del agua y aumentando la biodiversidad.
Ojalá sea exitosa la gestión en la articulación para definir la hoja de ruta del citado proyecto, que se centra en identificar perfiles del sector agrícola, el fortalecimiento de los procesos de selección y el diseño de instancias de formación previa que permitan generar oportunidades de empleo formal y con retorno al país.
La iniciativa se enmarca en los acuerdos de cooperación entre los gobiernos de Paraguay y España en materia de migración circular. El modelo busca promover una movilidad laboral ordenada, regular y con pleno respeto a los derechos de los trabajadores.
El esquema contempla contratos temporales en el sector agrícola, condiciones laborales con cobertura legal, permitiendo que los participantes regresen al país con experiencia internacional y nuevas capacidades productivas.
Creemos que este tipo de programas contribuyen al capital humano rural, al desarrollo productivo y al arraigo de las familias. Es una herramienta poderosa para transformar la agricultura familiar hacia modelos más eficientes, ecológicos y económicamente viables, al compartir directamente las soluciones y desafíos entre pares.


