Hay dos formas de sentir y ser paraguayo. Una es reconociendo las oportunidades que tiene el país. La otra es poniendo siempre pretextos ante los desafíos y responsabilidades. Es una dicotomía entre la proactividad y el ser tóxico. La primera empuja a la acción, la otra es una justificación para mantener el statu quo.
Ver las oportunidades es de quien tiene la mentalidad de crear redes de contactos. La otra actitud es una autoinvitación a quedarse solo. Tener la mirada con conciencia y gratitud ayuda a sentir el potencial de la nación. La segunda solo produce baja autoestima y mayormente un círculo de quejas que no lleva a ningún lado.
Hablemos de la primera, que es la que nos interesa como medio de prensa. Es decir, de ver ese Paraguay que atrae inversiones por su estabilidad macroeconómica, baja inflación, grado de inversión y un régimen tributario simple y bajo (impuestos 10-10-10), por citar algunas de sus ventajas competitivas en la región.
A todo lo dicho en el párrafo anterior hay que agregar el inminente acuerdo entre el Mercado Común del Sur y la Unión Europa. ¿Dónde está la oportunidad del país en ello? Se halla en lo que tiene el Paraguay como factor de privilegio ante los vecinos, y es algo que hay que saber aprovechar: somos el país puerta de entrada al Mercosur.
Imaginemos que tengamos esa actitud nacional de sacar el mayor provecho a la macroeconomía, a los tributos bajos, al grado de inversión, la tierra fértil, agua abundante y mano de obra trabajadora. De ser así, podemos terminar el 2026 mucho mejor que el 2025 que pasó.
Habría que pensar en una campaña de marketing regional y mundial que haga visible a la nación con su energía abundante, limpia y barata, además de sus ventajas logísticas, recursos naturales y un entorno que combina rentabilidad con calidad de vida. Eso dará una mayor fortaleza a su imagen cuyas consecuencias son inagotables.
Estamos convencidos de que este pequeño país, ubicado en el corazón de América, está llamado a ser un hub regional estratégico para exportaciones y sostenibilidad para todo tipo de inversión dentro del marco de las leyes de la República. Las oportunidades son inmejorables y el momento es este año 2026.
Invitamos a los lectores que nos siguen con fidelidad -y que a diario se suman, hecho que agradecemos- a tener el espíritu confiado. Hay condiciones para creer: existe estabilidad. Las condiciones y recursos citados más arriba son sólidos, hay energía 100% renovable (ideal para empresas con metas de sostenibilidad).
En fin, hagamos unidad quienes somos parte de esa inmensa mayoría con calidez humana y construyamos un Paraguay seguro, rentable y con una visión sostenible. Sumémonos entre los positivos y ayudemos a combinar factores económicos y calidad de vida. Ignoremos los eternos lamentos y a sus propiciadores, esa forma de actuar no habrá de colaborar con la nación guaraní.


