Desde que corrió la noticia de que La Tribuna volvía como impreso, y cuando ya estábamos en la calle se intensificaron, portadas y páginas enteras se dedicaron a ataques diarios basados en suposiciones y con descalificaciones. Eso podía ser con la intención de dañar o hasta meter miedo a un grupo empresarial que se visibilizaba como competencia en el rubro.
Este editorial no es una contestación a esa campaña periodística. Al contrario, pueden seguir haciendo ese estilo de prensa, que el Paraguay sabe que les caracteriza desde hace décadas. Solo mostramos el contraste que existe, buena brecha, entre las conjeturas y las verdades. Son dos escuelas diferentes dentro del noble oficio de informar: una imaginaria y maliciosa, la otra basada en los hechos.
No es suposición, ni malicia, es la auditoría interna del Instituto de Previsión Social (IPS) la que pone en sospecha la operación fiduciaria canalizada a través del banco Atlas (Grupo AZETA, de la familia Zuccolillo). Se refiere a un compromiso financiero de 828 mil millones de guaraníes -unos USD 125 millones aproximadamente- provenientes del Fondo Común de Jubilaciones y Pensiones.
A ver, seamos ordenados: no es rumor que la Justicia investiga al banco Atlas por sospecha de piratería (1). Tampoco es fantasía que su máxima figura bancaria está imputada por supuesto lavado (2). No es invento que el Congreso pidió informes por el posible mal uso del dinero de los asegurados (3). Ni es chisme que esta semana se conoció la lapidaria auditoría del IPS sobre los recursos de los asalariados derivados al fideicomiso (4).
El lector, con capacidad de discernimiento, sabrá comprender que los puntos citados en párrafos anteriores son cuatro hechos, no interpretaciones interesadas. Para clarificar: el hecho es real, verificado y objetivo, los cuatro ítems mencionados son comprobables. En tanto, la suposición es una creencia personal con cimiento en la conjetura, o que se asume como cierto sin pruebas.
La investigación judicial al banco Atlas por posible piratería es real (1). También lo es que su presidente está imputado por supuesto lavado (2). Es de conocimiento social que el Congreso solicitó informes para saber sobre el fideicomiso con el aporte de los trabajadores (3). Y está ante el conocimiento de propios y extraños los documentos de la lapidaria auditoría del IPS (4).
Ya en los primeros años de periodismo, el alumno sabe distinguir que los hechos son imparciales (demostrables) y que las suposiciones son especulativas (subjetivas por usar un término benigno). Los cuatro puntos descritos sucedieron (hemos añadido las fuentes para que se puedan verificar). Ante la contundencia de los sucesos probados, dejamos a los lectores descifrar la intención de la campaña del medio colega, que por cierto es su forma de periodismo conocida por una mayoría del país.
En resumen, el hecho es verdad y lo otro es, por lo general, conjetura. La distinción entre uno y otro es fundamental para evaluar si la información es veraz o es falaz. Es conveniente hacer ese paralelismo para evitar malentendidos o uno sea tomado como ingenuo. Añorar tiempos en que se subestimaba con facilidad a la opinión pública con la dispersión es un error en esta era de la tecnología y la comunicación, más cuando existen los debidos contrastes de por medio.


