¡Hoy cumplimos 100 años! La sola mención de tal acontecimiento eriza la piel. Llena de emoción. La sensación se intensifica si se agrega que el retorno a la edición impresa fue en el año del centenario (5/10/25). La coincidencia multiplica más el sentimiento al instalarse eso que el diario en papel hoy en día va de contramano a la realidad global.
A 100 años del nacimiento está fresco en la memoria aquel primer escrito publicado en la edición inaugural, el 31 de diciembre de 1925, con el título "Nuestro propósito". Al leer sus párrafos conmueve cada palabra, que son principios que reforzaron la decisión del retorno a la tradición con olor a tinta. Ese escrito contempla indestructibles valores que son mandatos periodísticos imperativos en la línea editorial y el cuerpo informativo.
Fiel a la doctrina del fundador, Eduardo Schaerer, con su visión de la modernidad para la época, en el presente la estamos construyendo en su memoria con la mejor tecnología, pasando –en breve– de lo digital a radio, televisión y demás soportes técnicos visuales. La centenaria La Tribuna será base del conglomerado dentro de VMedia, que estará afincado en un único espacio con el confort que merece la tarea de comunicar.
Volvimos este 2025 porque observamos que la República precisa otra voz sensible, clara, plural y positiva. En el fortalecimiento institucional no podía estar ausente el decano de la prensa nacional. Nada fue casualidad. Todo fue pensado. Todo está planificado. Por ello, la cobertura de este 2026 será amplia, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Nuestra historia exige lo mejor para beneficio del país.
Nuestro rol es el mismo de la fundación: somos simples mediadores entre Gobierno y gobernados. Nos interesa el progreso de la nación. El ideal democrático no varió en nada. En absoluto. Como medio de prensa no estamos por encima de los poderes del Estado, que en definitiva es un autoengaño que pretende sobreponerse sobre la sociedad. Nosotros estamos dentro; somos parte de la sociedad.
Las heridas y cicatrices por persecuciones, hostigamientos, apresamientos, y hasta cierres por parte de los gobiernos de turno, acrecentaron las ganas en la defensa y la valoración del espacio de libertad que vive el pueblo. Los recordamos como repaso en la historia de un periodismo, que así como ayer, hoy busca el bien común, sin rencores, odios y enconos.
Aunque pasaron diez décadas, el espíritu se mantiene. Garantizamos una ardua tarea a favor de la comunicación sana. Más que nunca estamos comprometidos con la veracidad, que es la esencia y la razón de la prensa, que sabemos, reconocemos, está pasando un período de dudas por algún estilo que antepone prejuicios y malicias sobre personas e instituciones.
Si los años pasados fueron complicados, los que tenemos de cara al futuro son oportunidades para poner la misma pasión, el coraje de años y la férrea voluntad para avanzar. El devenir nos tendrá asumiendo con sensatez, equilibrio y prudencia la misión magnífica de la prensa, que es responder de manera genuina, absoluta e íntegra a la ciudadanía.
Nuestra historia conlleva la obligación de oposición a medias verdades y el uso de los medios de grupos como garrote. Nuestra decencia, obviamente, no excluye la autodefensa. Enarbolamos, como estandarte, brindar el espacio a favor de la gente que trabaja, que se esfuerza y confía en la vida en sociedad.
Así como La Tribuna fue el primer periódico que evolucionó hacia un periodismo profesional y comercial, constituyéndose en referente de la prensa nacional, en este 2026 apuntamos a trabajar con honestidad y a recuperar el tiempo de la ausencia. El objetivo no es por vanidad, sino para aportar con informaciones, opiniones y editoriales –como una voz nacional– al Paraguay, que estamos convencidos es un país poderoso.
Pedimos las disculpas respectivas por regocijarnos por nuestros cien años A la vez, ratificamos la deontología periodística de principios éticos y normas de conducta que seguirán guiando la práctica enfocada en la anhelada veracidad e imparcialidad. Nuestra histórica responsabilidad social diferencia la información de la opinión para servir al interés público y fomentar la sociedad con códigos regulados por derechos y obligaciones.
Nuestro compromiso de hace 100 años, y nuestro deber hoy, diez décadas después, resumimos afirmando: La Tribuna nació y está presente, con el viejo modelo en papel y con los nuevos dictados de la era tecnológica para mantener la relación indisoluble con el pueblo paraguayo, con la República del Paraguay.


