Una pregunta que surgió en la Redacción del diario fue: ¿importó más, en términos positivos, este 2025 la clasificación al Mundial de fútbol o el grado de inversión? Lo real es que ambos, en sus días críticos, parecían inviables, hoy están consumados. Hablemos entonces del valor de creer que es posible lo imposible aún en medio de ruidos tóxicos y letanías pesimistas en el ambiente.
Confirmados ambos temas, la respuesta actualmente puede sonar hasta simple diciendo cuál qué fue o es de mayor valor. Cada persona tendrá su propia respuesta. Aunque un año atrás o más tiempo antes parecían impracticables. La ida al Mundial era un objetivo casi irrealizable. Sobre la aprobación para el país de las calificadoras internacionales, había dudas.
Por un lado, la Albirroja estaba por la cola de la tabla de posiciones. Lo otro tenía el reflujo de la propaganda vestida de información que partían de los medios que, mezclando sus gustos políticos e intereses empresariales, buscaban teñir con repetidas mezquindades la esperanza de toda la población.
Sin embargo, estamos dejando el 2025 ya clasificado al Mundial del próximo año y con el grado de inversión siendo realidad. Por justicia, debe decirse, que el mérito detrás de los acontecimientos relevantes fue la esencia de creer que eran posibles. Los actores fueron unos pocos valientes que, contra el ruido mediático, portaron la bandera de que Paraguay puede. Esos compatriotas dieron la alegría a todos, finalmente, sin discriminación alguna.
Ante lo registrado, cabe la moraleja, más en estos días especiales, para reflexionar que no hay que discutir, menos pelear, con quienes solo quieren roña. ¡Eso ensucia! Al contrario, se los debe ignorar y asumir como una lección de vida que hay que tomar lo imposible como poderoso motor que impulsa a desafiar límites y transformar lo inalcanzable en realidad.
El equipo de fútbol está para hacer su mejor Mundial en la historia y quienes administran el país ya están en busca de la triple calificación. Esa es la actitud que convierte la chispa en logros extraordinarios. Siempre hay que ir más allá de las percepciones. La percepción era que no llegábamos al Mundial y que estaba lejos el grado de inversión. ¡Nada más engañoso!
En Paraguay es mayoría, absoluta, la ciudadanía que ya no puede limitar el verdadero potencial nacional. Los dos sucesos que citamos como ejemplos revelan que es necesario romper barreras mentales y avanzar en el tesonero trabajo, sin discutir con los tóxicos, para la obtención de resultados grandiosos.
Es sano tomar la entereza de esos pocos líderes que se jugaron por la República, redoblando la apuesta por la selección de fútbol y por el grado de inversión (sabemos quiénes son, y también sabemos quiénes pusieron el palo a la rueda). El éxito tiene su origen en el coraje de pensar que se puede lograr lo que otros consideran inviable.
Hagamos el esfuerzo colectivo de transformar lo ordinario en extraordinario. Motivémonos como nación en proyectar acciones y hábitos que crean la realidad deseada. Cada pequeño esfuerzo es un aporte. Un buen inicio es tener el espacio para hablar en positivo y activar así esa fuerza interna que supera obstáculos y genera diferencia. ¡La vuelta al Mundial y el grado de inversión son fotos clarísimas de que se puede!


