Editorial

Una visita como mensaje al mundo sobre la protección institucional a las inversiones

La seguridad jurídica hizo su aporte para el grado de inversión. La irritación selectiva, sin embargo, tuvo más peso en la prensa que esa valoración …

| Por La Tribuna
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La seguridad jurídica hizo su aporte para el grado de inversión. La irritación selectiva, sin embargo, tuvo más peso en la prensa que esa valoración expresada desde el exterior. Ya como gesto de reconocimiento se puede tomar también que el presidente Santiago Peña haya visitado a ministros de la Corte Suprema de Justicia.

Aunque del encuentro realizado en el Poder Judicial salió la promulgación de la Ley de Arbitraje, no pasa desapercibida (al buen observador) que igualmente puede haber otro objetivo. Tiene relación con el mensaje emitido al mundo de la decisión institucional que existe en la República de garantizar las inversiones. No es un detalle menor.

Quienes programaron el encuentro sabían de las dos interpretaciones que se darían por las reuniones entre el Ejecutivo y el Judicial. Uno sería la reacción interna, alentada por algunos medios, donde se podría seguir con la letanía del quiebre del Estado por la suposición de un poder sobre otro o ya directamente se podría asegurar la dictadura.

La otra es la lectura que habrían de hacer las sociedades entendidas en que la buena relación entre los poderes del Estado es fundamental, crucial, para asegurar el equilibrio  y la gobernabilidad democrática. Obviamente, ella se produce si no hay concentración de mando de un poder sobre el otro, situación que claramente no ocurre en el Paraguay.

Los países que van para adelante, por el nivel de institucionalidad, saben que eso se fortalece mediante un sistema de frenos y contrapesos. La propia Constitución dispone el equilibrio y recíproco control. Es decir, cada poder se controla mutuamente, protegiendo así los derechos ciudadanos y garantizando el Estado de derecho, clave para la estabilidad y el bien común.

Por encima de los pro y contra que tiene la Justicia, en legítima división de opiniones, hay que admitir que además de su labor para el grado de inversión fue favorecida en la última carta de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP). En ella, dentro del análisis general, hubo las felicitaciones a jueces y fiscales honestos que hacen bien sus tareas.

Aunque cuesta decir, por el temor a lo que dirán, las sociedades exitosas son aquellas que cuidan de sus instituciones, para lo cual debe darse diálogo entre los poderes del Estado. Tal vez por ello, sabiamente, los obispos emitieron aquella opinión. Lo hicieron con coraje pese al ruido mediático, pero en el ánimo de decir también que hay puntos positivos y no todo es baldosa negra en el país.

Se podrán decir versiones e interpretaciones de todos los colores sobre la calificación de aprobación de Standard & Poor’s y Moody's. Lo cierto es que además de la sólida macroeconomía, el Estado de derecho aportó lo suyo. El presidente Peña sabe eso, por ello sin necesidad de gritarlo ni hacer alarde sobre la gestión de otro poder de Estado, llegó hasta Sajonia para agradecer ese valor institucional.

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