Editorial

Buen andar gastronómico mueve la economía e incentiva el turismo

El buen momento de la gastronomía significa, y es al mismo tiempo consecuencia, un impulso económico. Por eso es alentador que el año termine bien pa…

| Por La Tribuna

El buen momento de la gastronomía significa, y es al mismo tiempo consecuencia, un impulso económico. Por eso es alentador que el año termine bien para quienes se dedican al nicho de restaurantes, servicios de catering y demás negocios de comida. El hecho de que estén operando al límite muestra que hay empleo, rentabilidad, turismo y socialización, que en suma crea un círculo virtuoso.

El ojo que busca inspiración hallará lo bueno hasta en áreas que –a veces-- no son tenidas en cuenta. Uno de los espacios actualmente prósperos es el gastronómico. El repunte del consumo interno es la consolidación del citado rubro, hoy en día con picos históricos de actividad que acercan puntos a favor de ese concepto de rumbo ascendente de la economía.

Un acontecimiento que valida el ambiente favorable fue lo conocido días pasados: la ratificación del vori vori como delicia nacional reconocida como el mejor plato del mundo en el 2025 por TasteAtlas. Lo supremo es que su instalación corrió de boca en boca por medio de los extranjeros que probaron su riqueza en sabor. Es decir, que el premio es más que la tarea de marketing profesional.

La emblemática sopa, famosa por sus bolitas de maíz y queso en un caldo de pollo, llegó a superar a icónicos globales, con tanta prensa internacional. Se reafirma así un orgullo culinario y que logró por mérito propio ser Patrimonio Cultural Inmaterial de Paraguay. Estamos hablando de un símbolo de identidad y de un sabor genuino del país.

Ese crecimiento en el negocio de bares y todo tipo de puestos de comida, con el reconocimiento a los productos culinarios bien paraguayos, son valores agregados que enriquecen el ser guaraní. Corresponde destacar, hasta podría decirse por la reciprocidad, esa convivencia entre los históricos platos y la innovación culinaria, siendo una tendencia la profesionalización y la adaptación a las modas como el delivery.

Quienes ideologizan cada conversación deben tener en consideración que el crecimiento de la gastronomía genera puestos de trabajo en cocina, servicio, consumo de productos agrícolas y ganaderas, y extiende los empleos en cargos administrativos y beneficia a proveedores de gaseosas y licores de todos los colores.

En esa cadena productiva también recibe su parte el Estado, pues con rentabilidad y crecimiento, las empresas exitosas reinvierten y contribuyen al Producto Interno Bruto (PIB). Alentemos, con energía positiva, que el fructífero tiempo siga de manera continúa, ya que Paraguay, con su buena gastronomía, está abriendo un nuevo imán que colabora a impulsar aún más el turismo y a movilizar un sector necesario de la economía.

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