El Paraguay actualizado está ilustrado en el crecimiento de la confianza y seguridad que tienen las personas y las organizaciones en el entorno digital. De hecho, el servicio basado en la tecnología crece porque hay empresas que dan protección a los datos personales y a la información, y eso es porque sus sistemas funcionan de manera segura, confiable y ética.
El avance país se está dando incluso contra campañas mediáticas que critican hasta el voto electrónico. Ese grupo no entiende que ir contra el tiempo nuevo es remar contra la corriente principal del vigente mundo. La tecnología digital llegó para quedarse y su objetivo apunta a transformar todos los aspectos de la vida moderna, desde la comunicación, la economía, la educación y hasta la atención médica, incluso el modo del sufragio.
Decimos que Paraguay está actualizándose porque sube el número de compañías con cientos o miles de colaboradores operando de manera digital. Igualmente, el sector público está haciendo el esfuerzo para estar acorde a las exigencias del siglo XXI. Es que la no adaptación a las novedosas herramientas significa, guste o no, una desventaja en la eficacia empresarial y la eficiencia estatal.
Periódicamente hay encuentros como la Cumbre IDForo Asunción 2025 (realizado esta semana en Asunción) que convierten a la ciudad en punto de encuentro de entidades reguladoras, bancos, empresas de tecnología y organismos multilaterales. Incluso, ya es una realidad la identidad digital como motor de lo que se viene con mayor ímpetu. Esas seguidas ponencias y las cifras confirman que Paraguay tiene un relevante protagonismo regional.
El cierto obstáculo que aún se percibe no es tecnológico, sino cultural. Es acá donde deben operar los medios de comunicación para abrir mentes y desafiar esa falta de conocimiento. Solo algún mentecato no asume todavía que la tecnología, con el uso de los celulares, ya está en manos de toda la población, y que con el tiempo será la vía más rápida, práctica y económica para toda actividad humana.
La transición, caracterizada por el paso de la economía fijada en la industria a una centrada en la tecnología de la información y las comunicaciones, empezó hace años. Por ello es masivo el uso de computadoras, internet, dispositivos móviles y redes sociales, que están revolucionando el comportamiento de la sociedad en su conjunto.
Aquellos pocos que se oponen deben ser responsables mañana de su futuro: o suben al tren digital o se quedan rezagados. No hay término medio. Es inevitable la transformación digital en el mundo actual. La tecnología ya no es simplemente una ventaja competitiva, es el requisito para la supervivencia y el éxito, tanto a nivel personal como de las organizaciones, del tipo que fueran.La Tribuna alienta a las empresas privadas a seguir innovando y pide al Gobierno, a través del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), que siga con la Agenda Digital. Ese caminar en paralelo o en sinergia -en algunas áreas-, entre lo público y privado, no debe detenerse. La actualidad solo está cimentando el devenir de la absoluta y plena globalidad digital.


