Editorial

Venganza y justicia

Una cosa es la venganza. Otra cosa distinta es la justicia. ¡Es bueno comprender y asumir la diferencia! De lo contrario se cae en deformaciones que …

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en

Una cosa es la venganza. Otra cosa distinta es la justicia. ¡Es bueno comprender y asumir la diferencia! De lo contrario se cae en deformaciones que ponen duda sobre la vigencia de la ley, se desafía la institucionalidad y, por ende, se puede terminar atacando el Estado de derecho. Decimos esto, pues la democracia exige delimitación entre la responsabilidad individual y la función del Estado.

La venganza es la premeditación en hacer daño en respuesta a una ofensa o agravio. Es la acción de pretender satisfacer una necesidad de reparo por la vía personal. La justicia, muy por el contrario, anhela la reparación basada en normas jurídicas y donde el equilibrio tiene su sostén en el derecho a la defensa.

La venganza está caracterizada por ser una reacción impulsada por la ira o el rencor. Casi siempre se encamina a causar al otro un sufrimiento similar al que la persona vengativa experimentó. La justicia, en tanto, tiene como suprema virtud dar a cada uno lo que merece, es decir, juzgar con rectitud y equidad.

La venganza puede perpetuar un ciclo de conflictos de idas y vueltas. Tiene un origen emocional y surge de sentimientos de humillación y resentimiento. La justicia es el justo medio entre el exceso y el defecto. Asegura que se dé lo que corresponde a uno, en finiquito, en función a las leyes de la República.

La venganza, de por sí, suena mal. Tiene un porte tóxico y amargo. Suele darse con desequilibrio. La justicia se sustenta en principios, tiene orden y procura el bien común y la armonía social. Definitivamente, son bien opuestos.

Es importante entender lo que deriva de la venganza y el valor ético de la justicia. Lo es para la ciudadanía, en general, y para los profesionales que ejercen el Derecho de manera particular. Es más grave si estos últimos confunden las definiciones o, peor, están confundidos.

La razón de ser de la justicia es la equidad. Su deber es el cumplimiento y aplicación de las leyes y normativas. La venganza tiene como única meta el sufrimiento, el dolor del otro. Y lo más grave -eso debe decirse con firmeza y claridad-, no repara el daño original. La diferencia, como podrá notarse, es abismal.

Por todo lo expresado resulta extraño que existan titulares de prensa que intenten teñir de mezquindad ambos conceptos. ¡Cuidado con eso! Ya que la venganza es algo personal y la justicia es clave dentro del Estado de derecho. Ella garantiza que las leyes se apliquen de forma equitativa, que las personas tengan acceso a tribunales imparciales y que el poder esté limitado por las leyes.

Algún esfuerzo personal/profesional o intento grupal/empresarial, premeditado o no, de presentar un proceso judicial como venganza es peligroso. Es igual o peor que una chicana. Es que eso puede conllevar a ser parte de una jugada arriesgada para ignorar competencias judiciales, negar la institucionalidad republicana y, en consecuencia, azuzar contra el Estado de derecho.

También te puede interesar

Últimas noticias