Ni el más optimista imaginó un final de año con la selección de fútbol clasificada al Mundial. Encima concluye su etapa este 2025 con su triunfo en el amistoso ante México. Agregamos al comentario dos facetas que hay detrás del balompié: la economía (1) y el ánimo social (2). A ambos añadimos, ya mirando el 2026, el “¡sí, se puede!”.
Las estadísticas afirman que cuando Gustavo Alfaro se hizo cargo de la selección paraguaya, en agosto del 2024, la Albirroja solo había conseguido cinco puntos en seis partidos disputados. Ese tiempo no era alentador. Aunque ahora se reconstruya otra opinión al respecto, su llegada era considerada para concluir, más o menos, de forma digna las Eliminatorias (clasificatorias sudamericanas).
En ese mal momento, pocos apostaban por el repunte. Sin embargo, hay que decirlo, hubo empresas que reforzaron la apuesta apoyando como sponsor al equipo. Luego ya vinieron los triunfos; sobre la campeona mundial Argentina, se le ganó al eterno campeonable Brasil y se tumbaron a otros cuadros del continente. Lo cierto: Paraguay está en el Mundial.
Como ejemplo del impacto que produce el fútbol en la economía, se cita lo más cercano: la final Conmebol Sudamericana a disputarse en Asunción el próximo sábado. Las estimaciones oficiales subrayan que se generará una inyección de USD 28,2 millones en diversos sectores. Entre ellos, hotelería y turismo, comercio, gastronomía, transporte y servicios (1).
Se pueden mencionar otras actividades deportivas exitosas que movieron mucho dinero este año en el territorio nacional. Están, por ejemplo, el Panamericano, el Rally Mundial, etcétera; en suma, todos los eventos impregnaron dinamismo al área de la economía.
A la posición de los agrios que hablan de pan y circo, afirmamos que el deporte fomenta la interacción, la cohesión y el desarrollo de valores como el respeto, la tolerancia y el trabajo en equipo. Crea un ambiente de integración al unir a personas comunes, ayuda a superar vallas culturales y permite el desarrollo de habilidades sociales (2).
A nuestra visión como prensa, siempre con buen ánimo, añadimos a los números que mueve el deporte (1) y a su impacto social (2) nuestra confianza en que el Mundial 2026 será el mejor de entre todas las participaciones del fútbol paraguayo. Será por la calidad de los jugadores, por el acompañamiento dirigencial y porque más que un director técnico se tiene un estratega cuidando todos los detalles.
Ya saldrán por ahí algunos a pretender tratar de iluso al editorial. Aclaramos que no es así; y en tal caso, es mejor el sueño utópico que la sangre contaminada de pesimismo y la mente de frustración. Por ese fútbol que mueve la economía (1) y oxigena el alma de la ciudadanía (2) —y porque hay equipo— invitamos a los lectores a cargarse de vibra y portar la bandera de la esperanza de que la selección hará historia en Estados Unidos, México y Canadá.
Empecemos a practicar, en coro nacional, y a hacer retumbar el “¡sí, se puede!”.


