Tomamos la presencia en la semana del príncipe Alberto II de Mónaco en el país para ilustrar, sumando otros visitantes anteriores, el nivel de atención que tiene Paraguay. Que altas personalidades lleguen, además de significar buenas relaciones, encaminan posibilidades de negocios, sin descuidar que también indican prestigio.
Detrás de esas visitas importantes, sean políticos, actores culturales y empresarios por proyectos específicos, se dibuja una imagen positiva. Las personalidades, que llegaron en estos tres años, no vinieron como simples turistas, sino atraídos por una marca que se va posicionando en el ámbito global.
Recordemos que hace días también estuvo por la capital el ex primer ministro británico Tony Blair. Llegó para encarar planes sobre tecnología, innovación, gestión pública y oportunidades de colaboración. Unos meses atrás estuvo el canciller taiwanés, Lin Chia-lung (Taiwán). Fue por un plan piloto para autobuses eléctricos y evaluar otras cooperaciones.
Añadimos otras figuras políticas que llegaron en corto tiempo, destacándose el presidente de España, Pedro Sánchez, y el presidente de Argentina, Javier Milei. Hay que recordar que el rey Felipe VI de España estuvo en la asunción presidencial de Santiago Peña, así como otras altas autoridades jerárquicas.
Es larga la lista para agregar, por su cantidad, toda la nómina de altos directivos de empresas privadas atraídas por los beneficios tributarios. Solo como ejemplo, vale decir que en septiembre pasado una comitiva de empresarios extranjeros visitó las Tres Fronteras, viendo oportunidades de inversión en la región.
La presencia de actores de relevancia ayuda a movilizar la economía, además hay que tener en consideración que casi siempre están en comitiva. Eso conlleva inversión en hoteles, gastos en gastronomía y compras de productos locales desde lugares emblemáticos.
Otro punto a colocar en la balanza es que, en algunos casos, hay una amplificación por las noticias a nivel internacionales que generan. La visibilidad positiva coloca a este espacio sudamericano en el foco de la atención mundial, lo que mejora su posición en el escenario global, ayudando a romper estereotipos negativos.
Con los pocos nombres citados, habiendo otros tantos en distintas áreas que pisaron en el último tiempo la tierra guaraní, deben servir para comprender que existe hoy una nación con atracción internacional. Eso es en el campo externo, en lo interno es motivo para potenciar la autoestima nacional.
Todo lo subrayado no es una casualidad. Es causalidad: la Nación es un destino estable y atractivo, tanto para el turismo como para la inversión. Es que la República del Paraguay puede, y mucho. Así como el mundo empieza a confiar en nosotros, también debemos confiar en nuestras capacidades.


