Por qué esperar las elecciones generales municipales 2026 y los comicios presidenciales 2028 para diseñar y ejecutar una dinámica con resultados en los cargos electivos. La democracia nunca será lo eficiente que se espera de ella si se la encasilla únicamente en la rutina de los sufragios.
Por qué no tomar la elección del nuevo intendente en Ciudad del Este para proyectar el comienzo de una nueva manera de conducir la cosa pública. Hasta ahora, el ruido se concentra en acusaciones entre los equipos de Roberto González Vaesken, ANR, y Daniel Pereira Mujica, Yo Creo. Dicha lamentable situación desafía aún más por el esfuerzo que haya algo más que lo mismo de siempre.
La República precisa que funcionen los gobiernos comunales. El electo en la localidad vecina de Brasil debe asumir con eficiencia el nivel de responsabilidad para lo cual se está postulando. El cargo es para un líder que debe estar estratégicamente enfocado en la misión de elevar el nivel de vida ciudadana.
Tiene que tener clara la dirección general de la Municipalidad y establecer el plan para el tiempo que queda hasta los comicios del próximo año. Que no venga luego con el cuento de que tenía poco tiempo. Debe saber que es de transición y como tal debe tomar decisiones claves que afectan a toda la población esteña.
En este proceso electoral ya asumió su rol de hombre público y debido a eso tiene que saber accionar —a cara descubierta— en representación del municipio, sea ante el contribuyentes, proveedores, funcionarios y hasta ante posibles inversores, en caso de algún servicio tercerizado.
Tanto González Vaesken como Mujica, citamos a quienes pueden ganar según las encuestas, deben comprender el deber que asumieron voluntariamente al postularse ambos para un puesto de alta dirección. Ser intendente no es un cargo cualquiera, es la máxima figura distrital.
Los informes de prensa hablan que de imponerse Pereira Mujica fortalecerá la figura del destituido Miguel Prieto, y de ganar González Vaesken el Partido Colorado recuperará una de las plazas políticas más importantes del país. Como sea, ambas ideas son insuficientes, simplemente son meras expresiones electoralistas.
Los comicios del domingo próximo en CDE deben ser la prueba para empujar hacia visiones de gestión operativa en pro de la población. Para eso se requiere de un intendente capaz, honesto, que tome decisiones justas y sepa escuchar y liderar usando los recursos en devolución de servicios.
Ya es tiempo de que como sociedad paraguaya entendamos que la democracia no pasa por el simple ritual de las periódicas elecciones.










