Editorial

Ya no caben el victimismo ni el uso de la prensa como garrote

La libertad de prensa merece la defensa radical, pues es pilar de la democracia. Porque es el espacio que protege el derecho de la mayoría. Sin embar…

| Por La Tribuna-
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La libertad de prensa merece la defensa radical, pues es pilar de la democracia. Porque es el espacio que protege el derecho de la mayoría. Sin embargo, hay veces que su daño no viene de afuera, sino por ceguera interna. Por ejemplo, se destiñe su esencia cuando se la usa como especie de garrote o pretender hacerla una víctima buscando adhesión por posibles errores propios o del grupo de inversores.

El buen periodismo entiende que ese noble oficio no debe ser utilizado “como garrote”. Esta es una metáfora que significa que los medios pueden ser manipulados de manera instrumental como pretendiendo que ella sea una herramienta de presión o valla protectora para cuidar propios intereses y/o hasta atacar a quienes son considerados enemigos.

La sociedad, en esta era de la tecnología y la información, sabe diferenciar entre la prensa que se esfuerza por formar opinión pública y la que saca información de forma sesgada o privada. Esta última solo busca generar confusión e implica el periodismo indebido con fines particulares, comerciales o partidistas.

El receptor de este siglo XXI, igualmente, distingue a los medios de comunicación que tratan de apelar al victimismo para no asumir situaciones que no corresponden a la libre expresión. Es un despropósito, como suele ocurrir a menudo, culpar a terceros o titular que hay ataque a la libertad para no aceptar una realidad que nada tiene que ver con la actividad periodística.

Ante esa evolución cualitativa creciente del entendimiento social puede resultar contraproducente la victimización de la propia empresa periodística. El público hoy está informado por diversos canales. Por ello ya es complicado sostener como agenda esa costumbre y estilo (agresión o búsqueda de compasión) para mantener alguna cierta empatía.

A la pluralidad de los diversos y variados medios existentes debe sumarse el activismo por redes sociales, y que juntos hacen inviable un propósito que quiera forzar que el público sienta pena por la prensa que solo se hace víctima en su objetivo de ganar apoyo, sin sustento. Lo mejor será enfocarse en los hechos para levantar, por los canales institucionales correspondientes, alguna acusación o culpa que pueda existir.

Definitivamente, los tiempos han cambiado. Eso de recurrir a la prensa como garrote o acudir al victimismo (para justificar propias acciones o la falta de ellas) son vistos hoy en día como burdos intentos para desviar la atención sobre la propia responsabilidad. No hay que subestimar a la sociedad. Esta no es tonta.

La Tribuna considera que esa estrategia, táctica o técnica, como quieran llamar al garrote o al victimismo, tiene más bien un impacto perjudicial en la confianza de la que debe gozar toda la prensa. Es que el deber categórico del periodismo es la defensa del bien general de la población y no el interés particular de los propietarios de medios.

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