La primera diferencia entre un político que quiere jerarquía y otro que vive estancado radica en la preparación para administrar con eficacia lo público. Partamos de tal premisa para la carga de presión sobre los distintos precandidatos que se escuchan para Asunción.
Mirando el horizonte asunceno se perciben, mayormente, nombres sueltos como posibles postulantes. Unos querrán en serio ser intendente, otros dejan flotar sus nombres para luego, finalmente, tentar la suerte de ser concejal, y algunos son simples globos sondas. Un cuadro casi similar se puede extender en todos los distritos de la República.
Lo que menos se observa es qué planes tienen los probables candidatos en caso de que pasen las internas y triunfen posteriormente en las elecciones municipales. De eso se conoce poco. O nada.
El verdadero buen político debe tener claro qué hará al día siguiente. Pues llegar al ejecutivo de la Municipalidad sin saber hacia dónde ir, como ocurrió con la mayoría de los jefes comunales que pasaron, es pretender planificar en marzo cuando el año ya comenzó hace tres meses.
Hasta ahora, en la política comunal hay escasa capacidad de anticipar el futuro. Casi todos los que pasaron por Asunción, están en los hechos, no tenían proyectos con miras al devenir. Mayormente reaccionaron, y mal, sobre el momento crítico.
Es sensato, como prensa, asumir parte de la culpa. Pues no debe olvidarse que es función del periodismo insistir para hacer comprender que la buena estrategia suele dejar una brecha entre la improvisación, que cae por su propio peso, y el liderazgo sostenible en el tiempo.
Al electorado —igualmente— corresponde asumir su responsabilidad. Pues una mala elección en los comicios municipales del próximo año tendrá impacto por cinco años en la calidad social dentro de una determinada comunidad.
Por todo lo explicado es necesario que los partidos políticos proyecten ante la sociedad a líderes que inspiren, que fomenten el crecimiento, que se atrevan a tomar decisiones difíciles a favor de la mayoría.
De lo contrario, en los distritos de la República, con contadas excepciones, permanecerá el statu quo que se aferra al círculo vicioso. De ello, ya se sufre mucho. Demasiado.
Ser candidato por ser nomás candidato. O ganar elecciones por ganar nomas elecciones no son rentables para la gente. Tal situación ya irrita.
Se precisa que prosperen las comunas. Eso será posible con liderazgos que avanzan, que están con la evolución, con la innovación tecnológica, que empoderan a su equipo, que motivan al elector y que trabajan por el mejor vivir de la ciudadanía.
En toda la República, por ende, se están buscando intendentes decididos a innovar el mismo contenido y ejercicio de una política que esté a favor y sirva a la población, sea del distrito que sea.


