El aplastante triunfo de Javier Milei en Argentina y la caída del equipo de Evo Morales en Bolivia son confirmaciones para el chavismo que de nada sirvió dejar en la pobreza a Venezuela para imponer en el continente su ideología del siglo XXI. En los dos primeros países citados, la gente votó por la libertad.
Es que con sus imperfecciones y puntos a corregir, la democracia entendida como espacio abierto es el mejor sistema de gobierno. En ella conviven posiciones de izquierda, derecha y centro. El fracaso del chavismo se inicia justamente desde el momento en que persigue la libre expresión, exilia a opositores y no permite la libertad de prensa.
La victoria del presidente argentino, con su movimiento La Libertad Avanza (LLA), en las elecciones legislativas es interpretada por los analistas como voto de confianza de los ciudadanos hacia sus reformas y un rechazo al kirchnerismo/peronista de la mano de liderazgo de la expresidenta Cristina Fernández, cuyo grupo dominó la política durante décadas.
Por su lado, Rodrigo Paz en Bolivia, en las elecciones generales recientes, ganó la segunda vuelta electoral poniendo fin a casi 20 años de gobiernos de izquierda liderados por el Movimiento al Socialismo (MAS). Tanto los Kirchner como Morales y Fernando Lugo, este en Paraguay, fueron denunciados como receptores de dinero negro enviado desde Venezuela.
No está de más intentar analizar lo sucedido en Bolivia y Venezuela para entender que pese a la declaración que hizo el exjefe de inteligencia militar venezolano Hugo Armando “El Pollo” Carvajal, el socialismo del siglo XXI no prendió. Este afirmó ante la justicia de EE. UU. que el chavismo financió durante más de quince años a líderes, partidos y grupos sociales de izquierda en América Latina y Europa.
La otra reflexión que cabe es que la financiación en negro en la política debe ser castigada. Como ejemplo de que eso es posible está la condena del expresidente francés Nicolas Sarkozy. Está recluido en la prisión de La Santé por financiación ilegal de su campaña presidencial del 2007.
Los hechos recientes, caída de Morales y derrota del kirchnerismo, son muestras de la estima ciudadana hacia esfuerzos por la instalación de gobiernos democráticos. En tanto, el caso de Sarkozy muestra el camino para castigar conductas que van contra la transparencia y el juego limpio en las campañas electorales.
Por los resultados comiciales es posible decir que los votantes en Argentina y en Bolivia optaron por una sociedad abierta, con sistema tolerante, libertad de elección individual y debate crítico. Dejaron de lado la cerrada, autoritaria, con control social y colectivista, limitando las libertades públicas y privadas.
Solo habría que ver si llegan a castigar la financiación ilegal como ocurrió en Francia. Será el ideal. Un desafío que también tiene la República del Paraguay, país en que aún hay silencio de la persona citada (y su grupo político), que fue beneficiada -según la denuncia- con el dinero esquilmado al pueblo venezolano.


