Rodrigo Paz puso fin en Bolivia a 20 años del liderazgo ejercido y promovido por Evo Morales, otro de los sindicados de recibir dinero que el chavismo esquilmó al pueblo venezolano. De esa forma, el presidente electo puede evitar que su país termine en la "debacle" por causa de "ideologías dogmáticas" como viven los venezolanos.
El centroderechista Paz durante toda su campaña electoral promovió el “capitalismo para todos”. Con ese discurso se conectó con sectores populares, más carenciados, que en años anteriores votó al llamado socialismo del siglo XXI financiado por Hugo Chávez, y que sigue Nicolás Maduro, plan que no pasó del fracaso en América Latina.
Aprovechando el cambio de gobierno que habrá en Bolivia, recordamos una entrevista realizada por La Tribuna al empresario Óscar Mario Justiniano, presidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (2023-2025). Había advertido que su país tenía con las elecciones presidenciales la oportunidad aún de esquivar la "debacle nacional" por causa de la "ideología dogmática".
Según el análisis de Justiniano, Bolivia es un país rico en capacidad energética, una nación con autosuficiencia en lo que es la generación y consumo de gas, de gasolina. Sin embargo, destacó que estaba actualmente con la posibilidad de volver a importar dicho producto natural si es que no tomaba correcciones en la conducción de gobierno.
En sus palabras enfatizaba que “cuando la ideología dogmática mete sus intereses en las decisiones trascendentales del país es capaz de generar una debacle nacional”. Algo de eso sucede en Venezuela, desde donde se denuncia que hubo financiamiento a proyectos para imponer el socialismo del siglo XXI, y del que la República paraguaya no fue la excepción, según testimonios que obran en poder de la Justicia de los Estados Unidos.
Habíamos definido en anteriores ediciones que el reparto de dinero —que es del pueblo— para financiar campañas ideológicas afines es una cleptocracia. Ella es la utilización del poder político para apropiarse ilícitamente de la riqueza de un determinado país. Es una de las formas de corrupción del poder.
La falta de control del financiamiento político es un desafío que pone en riesgo el juego limpio democrático. No debe pasar desapercibida la declaración del exjefe de inteligencia militar venezolano Hugo Armando “El Pollo” Carvajal. Este afirmó que el chavismo pagó durante más de quince años a líderes y partidos de izquierda en América Latina y Europa.
Entre las figuras que, según Carvajal, recibió dinero está el expresidente Fernando Lugo y el equipo que lidera. Siempre de acuerdo a las declaraciones que obran en la justicia norteamericana, los recursos venían de diversas acciones, como el soborno, el tráfico de influencias, el fraude, el desfalco e incluso el narcotráfico.
Bolivia el domingo pasado puso fin a un proyecto que estaba empobreciendo a su gente. Venezuela continúa en una situación paupérrima. Por el lado de Paraguay, la opinión pública aún no tiene la respuesta o aclaración de la dirigencia que en su tiempo fue parte del Frente Guasu, cuya principal referente, además de Lugo, es hoy la senadora Esperanza Martínez.


