El reparto de dinero que es del pueblo para financiar campañas ideológicas afines es una cleptocracia (usar el poder político para apropiarse ilícitamente de la riqueza del país). En palabras sencillas: es un robo que se hace al propio Estado. La corrupción política es el abuso de la autoridad pública para beneficio privado. Abarca diversas acciones, como el soborno, el tráfico de influencias, el fraude y el desfalco. En tanto, su prima hermana, la cleptocracia es un sistema en el que se utiliza el cargo político para apropiarse ilícitamente de la riqueza de su país.
Las consecuencias de tal despropósito tienen varias aristas, siendo una de las principales el abandono al que se deja a los verdaderos dueños y sujetos de esos bienes estatales. Debe entenderse que las reservas públicas, las arcas del Estado, son ahorros que se generan con el tributo del ciudadano y las rentas provenientes de los recursos naturales y por productos trabajados por cada país. Es información actualmente lo que declaró el exjefe de inteligencia militar venezolano Hugo Armando “El Pollo” Carvajal ante la justicia de EE. UU. Afirmó que el chavismo financió durante más de quince años a líderes y partidos de izquierda en América Latina y Europa.
Según la denuncia, Paraguay no fue la excepción como espacio de recepción del dinero en negro para la instalación de un pensamiento político. Entre los beneficiados citados figura el expresidente Fernando Lugo. Carvajal se declaró culpable de narcotráfico y narcoterrorismo ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Su testimonio incluyó detalles sobre la red que operaba desde la petrolera estatal PDVSA mediante transferencias, valijas diplomáticas y triangulaciones bancarias, según las publicaciones periodísticas. ¡Estamos hablando de dinero hasta sacado del narcotráfico!
Lo cierto es que pese a que los ideólogos dejaron a Venezuela en la bancarrota, el Socialismo del Siglo XXI resultó un fracaso. Solo es cuestión de observar su base de nacimiento: otrora nación rica, es el país con más exiliados económicos en el continente. Ni hablemos de la falta de libertad. La gente no tiene libre expresión y por eso cientos de ciudadanos están perseguidos y otros en prisión. Aunque algunos quieran negar, ni siquiera hay libertad de prensa en Venezuela. Lo que hizo Hugo Chávez, lo que continúa ejecutando Nicolás Maduro merece la repulsa de la sociedad que ama la libertad. Los demócratas saben que los tributos y las arcas públicas son para la salud, educación, seguridad y obras, no para las fantasías ideológicas.
Por la gravedad de la denuncia, hasta se menciona el delito de narcodólares, el equipo de Lugo debe aclarar lo dicho por el exmilitar. Este aseguró que los fondos se destinaron a campañas electorales y la organización de sectores sociales de izquierda. La respuesta sobre la grave acusación la tiene la senadora Esperanza Martínez, actual principal referente del Frente Guasu, en el hipotético caso de que no pueda hablar Fernando Lugo.El reparto de dinero que es del pueblo para financiar campañas ideológicas afines es una cleptocracia (usar el poder político para apropiarse ilícitamente de la riqueza del país). En palabras sencillas: es un robo que se hace al propio Estado. La corrupción política es el abuso de la autoridad pública para beneficio privado. Abarca diversas acciones, como el soborno, el tráfico de influencias, el fraude y el desfalco. En tanto, su prima hermana, la cleptocracia es un sistema en el que se utiliza el cargo político para apropiarse ilícitamente de la riqueza de su país.
Las consecuencias de tal despropósito tienen varias aristas, siendo una de las principales el abandono al que se deja a los verdaderos dueños y sujetos de esos bienes estatales. Debe entenderse que las reservas públicas, las arcas del Estado, son ahorros que se generan con el tributo del ciudadano y las rentas provenientes de los recursos naturales y por productos trabajados por cada país. Es información actualmente lo que declaró el exjefe de inteligencia militar venezolano Hugo Armando “El Pollo” Carvajal ante la justicia de EE. UU. Afirmó que el chavismo financió durante más de quince años a líderes y partidos de izquierda en América Latina y Europa.
Según la denuncia, Paraguay no fue la excepción como espacio de recepción del dinero en negro para la instalación de un pensamiento político. Entre los beneficiados citados figura el expresidente Fernando Lugo. Carvajal se declaró culpable de narcotráfico y narcoterrorismo ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Su testimonio incluyó detalles sobre la red que operaba desde la petrolera estatal PDVSA mediante transferencias, valijas diplomáticas y triangulaciones bancarias, según las publicaciones periodísticas. ¡Estamos hablando de dinero hasta sacado del narcotráfico!
Lo cierto es que pese a que los ideólogos dejaron a Venezuela en la bancarrota, el Socialismo del Siglo XXI resultó un fracaso. Solo es cuestión de observar su base de nacimiento: otrora nación rica, es el país con más exiliados económicos en el continente. Ni hablemos de la falta de libertad. La gente no tiene libre expresión y por eso cientos de ciudadanos están perseguidos y otros en prisión. Aunque algunos quieran negar, ni siquiera hay libertad de prensa en Venezuela. Lo que hizo Hugo Chávez, lo que continúa ejecutando Nicolás Maduro merece la repulsa de la sociedad que ama la libertad. Los demócratas saben que los tributos y las arcas públicas son para la salud, educación, seguridad y obras, no para las fantasías ideológicas.
Por la gravedad de la denuncia, hasta se menciona el delito de narcodólares, el equipo de Lugo debe aclarar lo dicho por el exmilitar. Este aseguró que los fondos se destinaron a campañas electorales y la organización de sectores sociales de izquierda. La respuesta sobre la grave acusación la tiene la senadora Esperanza Martínez, actual principal referente del Frente Guasu, en el hipotético caso de que no pueda hablar Fernando Lugo.


