Este 18 de octubre es un día especial para miles de afiliados liberales. Ellos hoy, mayoritariamente, están aglutinados en el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), la principal nucleación opositora en la nación.
Más que nunca, la República precisa de la esencia de un liberalismo que defienda, en puridad, la libertad individual y económica. De ser así, la más fortalecida será la propia democracia.
El liberalismo, históricamente en el mundo, fue una corriente filosófica, política y económica que promovió el respeto a la decisión individual, teniendo como norte la igualdad jurídica y el progreso material de los pueblos.
Grandes hombres honraron al liberalismo paraguayo, citar a cada uno puede llevar al olvido de algunos y faltarán espacios en la página editorial. Cada quien de esos ilustres ciudadanos, dentro de sus respectivos quehaceres, fue baluarte en el desarrollo del país.
El hoy conocido PLRA se configuró como el continuador del antiguo Partido Liberal, originalmente establecido como Centro Democrático el 10 de julio de 1887. Es una institución que tiene mucho que aportar en la construcción de una sociedad abierta y equitativa.
Su actualidad, ya como PLRA, está marcada por los resultados de las últimas elecciones presidenciales del 2023. De ese tiempo a esta parte está buscando reposicionarse en el tablero público para tentar con chances en los comicios nacionales previstos para el 2028.
En lo inmediato tiene el desafío de articular candidaturas para los sufragios en que se elegirán intendentes y concejales en cada distrito, anunciados para este 2026. Dicha compulsa le servirá de medición mirando la posterior contienda por el máximo cargo, el presidencial.
En su Convención extraordinaria realizada hace una semana decidió llevar adelante alianzas con otros grupos para enfrentar, principalmente, a los que representarán al partido de gobierno, la Asociación Nacional Republicana (ANR).
Su primera prueba, tal vez, tenga que ver con cuestiones internas, pues pese a la unidad que proclaman algunos dirigentes, las divisiones entre sus principales líderes afloran en el ambiente.
Un segundo objetivo a salvar, a mediano tiempo, es la fragmentación en los sectores de la oposición en general. Tal situación conspira contra la meta liberal de un frente único en pro de la alternancia.
Ya mirando dicho evento electoral, en el seno partidario hay quienes consideran que un liberal debe encabezar la chapa, otros creen que no -necesariamente- debe ser un afiliado, por la idea instalada de que un colorado difícilmente vota por un liberal.
Por encima de todo lo dicho, el Paraguay precisa de un partido liberal, hoy PLRA, fuerte que sea artífice de la profundización de la democracia. El éxito de una sociedad tiene su base, ciertamente, en un gobierno eficiente y - también- en una oposición con ideas claras.


