Al informe del Banco Mundial que afirma que Paraguay es uno de los países de Latinoamérica que más crecerá este período 2025 y el próximo 2026 y a la calificación BB+ de parte de Fitch Rating, se suma el inicio del proceso de adhesión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El anuncio hecho por el presidente Santiago Peña marca un punto de inflexión en la política económica. Es alentador que comience el camino para el ingreso a la OCDE, un grupo que reúne a las economías más avanzadas y comprometidas con las buenas prácticas institucionales a nivel global.
La organización intergubernamental, de 38 democracias con economías de mercado, trabaja para desarrollar políticas que promuevan el crecimiento económico sostenible, la prosperidad y el bienestar. La nación paraguaya precisa consolidar su espacio de libertad, mantener sana su macroeconomía y, por sobre todo, debe planificar y ejecutar el mejor vivir de su población.
La misión de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo es justamente crear estándares internacionales, realizar análisis y estadísticas independientes, y actuar como un foro para que los países compartan experiencias y encuentren soluciones a problemas comunes. A todas luces, es una proyección que debe hacerse para blindar el devenir.
Lo bueno será que toda la casta política pueda calibrar que debe ser una agenda de Estado encarnada en la ciudadanía. Estamos hablando de la promoción de planes que fomenten la prosperidad y el bienestar de la mayoría de la población. Es una tarea compleja, que debe comprometer a todos, sin excepciones.
Al dato alentador del Banco Mundial y la buena calificación BB+ de parte de Fitch Rating, corresponde valorar que el Gobierno tenga como meta lograr la mayor expansión posible de la economía y el empleo, manteniendo la estabilidad financiera. Es una decisión que merece reconocimiento, por encima de los colores partidarios de cada ciudadano.
El ingreso al mencionado grupo es una señal al mundo de que Paraguay apuesta por la institucionalidad y la gestión moderna. Es igualmente una muestra de confianza en sí mismo. Pues conlleva, sin prejuicios y temores, abrir las puertas para el análisis y estudios sobre políticas públicas utilizando datos comparables para promover mejores prácticas.
Paraguay, con su posición de vincularse con la OCDE, se compromete a las buenas prácticas, donde los países miembros comparten conocimientos y experiencias, estableciendo niveles en materia fiscal, de transparencia, de salud, de agricultura, de transporte, etcétera.
La membresía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) llevará a posicionar a la República en las llamadas grandes ligas. Es una muestra de voluntad con la seriedad institucional, con las naciones democráticas y la economía global en competencia leal. Es, a todas luces, un acierto a favor de la democracia que se exige sea perenne y exitosa.










