Editorial

La oposición

La democracia exitosa también radica en la oposición. Ella, por sobre todo, debe tener su contenido propio y su rol va más allá de la simple crítica.…

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
Flat 3d Isometric Business People Talking and Thinking Overlaps to Each Other. Brainstorm and Communication Concept.

La democracia exitosa también radica en la oposición. Ella, por sobre todo, debe tener su contenido propio y su rol va más allá de la simple crítica. Es un tema sobre el cual no resulta fácil abordar, pero del que se debe hablar para profundizar y jerarquizar el espacio de libertad.

Una democracia próspera precisa de un gobierno eficiente e igualmente de una oposición que fiscaliza con objetividad, lo que significa discernir lo bueno y malo. Ese equilibrio es la base para luego mostrarse creíble ante el electorado y ratificarse como alternativa.

Una oposición de imagen sobria ofrece al habilitado en el Registro Cívico Electoral opciones de políticas públicas diferentes a los que critican al partido gobernante.

Su deber consiste en enriquecer el debate democrático, que es diferente a eso de caer en plagueos y ataques personales, que por aburridos terminan perjudicando su chance de construir y llegar al poder.

Es burdo pretender subestimar al votante en la era de la comunicación y la tecnología. La gente está informada. Sabe lo que pasa. Hace su propio juicio sobre lo que es correcto y lo que es indebido.

El intento de sacar o agregar cosas a una situación X ya resulta complicado. Es más recomendable portar la bandera sincera y veraz, aunque duela inicialmente al grupo político.

La oposición tiene que tener su agenda propia. Es un error seguir una que no sea la suya. Es peor aún ser furgón de cola buscando espacios mediáticos para congraciarse con los medios y periodistas afines.

Si quiere una conexión con el electorado, debe ser parte de la ciudadanía. Lo que decimos sonará contrasentido, pero a riesgo de estar dentro de las generales, la oposición debe responder al pueblo, no a la prensa.

Al proponer su propia idea declara su esencia ante los votantes, quienes —repetimos— tienen visión sobre lo que hace el gobierno, y también ausculta y sondea qué alternativas tiene la otra parte. Sus declaraciones no pueden ser superficiales, las propuestas deben ser convincentes y viables.

Un daño que golpea a sectores de la oposición paraguaya es el "anti". Ese estilo es un populismo más, que socava el debate constructivo y concluye, finalmente, restando votos. Las elecciones generales últimas, por dar un dato, son un ejemplo revelador.

La vigencia de una oposición con contenido evita el rostro compungido en constante negatividad. Las necesidades requieren de corrección de parte del Gobierno, que la oposición —con mesura y con creaciones propias— debe identificarlas y ayudar en las soluciones.

La política electoral en la era de la redes sociales y la inteligencia artificial exige reacciones racionales modernas. En un ambiente de libertad, ya tiene poco tiempo de vida el político anclado en dogmas o la campaña de "anti".

La oposición paraguaya debe tener en su carpeta respuestas relevantes con contenidos y propuestas propias. No debe seguir la línea que supone menosprecio al electorado. Los votantes tienen clara la diferencia entre una oposición constructiva y la puramente reactiva.

También te puede interesar

Últimas noticias