En su último informe, el Banco Mundial sostiene que Paraguay es uno de los países de Latinoamérica que más crecerá en este 2025 y el 2026. A eso se suma la calificación BB+ de parte de Fitch Rating. Si salimos de las voces de lamentos y creemos en las dos prestigiosas instituciones, entonces es sensato suponer un futuro optimista para la economía.
El posicionamiento del país, a decir del Banco Mundial, se dará a pesar del ajuste al alza, y el entorno externo que se mantiene complejo, con una caída de la demanda global y de los precios de las materias primas. Es decir, que el buen momento es de doble mérito por todo lo que rodea.
En tanto, Fitch Ratings elevó a Paraguay de estable a positiva y confirmó la calificación soberana en BB+. Según sus cálculos, la economía crecería 4,8% en el 2025, tercer año consecutivo por encima del potencial privado (3,5%-3,8%) y superior al 4,2% estimado para el 2024. Sobre el análisis objetivo se podrá consensuar que hay una línea de conducción eficiente.
El Banco Mundial prevé que en la región todo crecimiento seguirá condicionado por la inflación persistente, aumento de la deuda, debilidad de la inversión e incertidumbre global. Ya en su reporte de abril pasado sostenía que Latinoamérica y el Caribe iban a crecer solo el 2,1% en el 2025 y 2,4% en el 2026. En ese panorama, la nación tendrá un 4,2% para el final del presente año.
Por su lado, Fitch sostiene que Paraguay ya en el primer semestre del 2025 mostró un 5,9%, con motores diversificados en servicios, manufactura y construcción, pese a una merma agrícola. La lectura de fondo: el país gana tracción en sectores intensivos en empleo y valor agregado. O sea, se cumple a cabalidad con las asignaturas de seguimiento y control.
Estamos hablando de estudio y monitoreo de organismos internacionales. No son opiniones lanzadas en medio de un interés electoral ni son parte de campañas de prensa que buscan ventajas indebidas o perjudicar por simple encono la economía paraguaya. Son entidades con porcentaje de seriedad, en contraste con las voces sectarias, dogmáticas o eufóricas desmedidas.
Los números del Banco Mundial y la calificación de Fitch Rating significan una aprobación a lo que hace el Gobierno. Se quiera comprender o no, es así. No son tampoco simples opiniones técnicas. De nuestro lado, esperamos que el crecimiento robusto pueda agilizar el avance de las reformas estructurales en marcha, que, definitivamente, darán, a mediano tiempo, mejores frutos.
La Tribuna mantiene un optimismo crítico. Sabemos que si todo continúa bien habrá mayor inversión en capital humano y físico, avance en la innovación tecnológica y más apertura a mercados exteriores. En consecuencia, se irán resolviendo deudas históricas en áreas de la salud, educación, infraestructuras, etcétera. ¡Ojalá así sea!


