Paraguay tiene un brillo especial. Basta citar algunos de sus muchos atributos: el guaraní como idioma propio, el tereré como bebida refrescante, una gastronomía que deleita a propios y extraños, y un pueblo valiente que resistió incluso una guerra iniciada por tres naciones.
Podríamos enumerar otros aspectos únicos, pero hoy corresponde detenernos en la majestuosa polca paraguaya y en dos de sus hijos ilustres. El pasado 15 de septiembre se conmemoró el Día de la Polca Paraguaya, fecha en la que también recordamos a dos grandes exponentes del arte, la cultura y el sentimiento popular.
Nos referimos al poeta Emiliano R. Fernández y al cantante Luis Alberto del Paraná. Dos gigantes de la identidad nacional. El primero falleció en 1949 y el segundo en 1974, ambos un 15 de septiembre. Ya no están físicamente, pero como luminarias de nuestra historia siguen brillando en el corazón de cada paraguayo.
La Tribuna considera que corresponde destacar la relación de Emiliano y Paraná con la polca paraguaya, porque refleja el amor incondicional que ambos sentían por lo que constituye una marca de identidad nacional. La polca, unida a sus nombres y trayectorias, enaltece el orgullo de ser paraguayo.
Hablar de Emiliano es sentir en el alma sus canciones y poesías épicas. A cualquiera se le eriza la piel al escuchar “13 Tuyutí”, “Che la reina” o “Rojas Silva rekávo”. Son melodías que en su momento levantaron la moral de los combatientes de la Guerra del Chaco.
Hablar de Paraná es evocar su voz privilegiada interpretando música paraguaya en escenarios del mundo. Figuras internacionales lo escucharon cantar “Bajo el cielo del Paraguay”, “A mi tierra”, “Mi guitarra y mi voz”, “Soy un vagabundo”, “Eres tú”, “Acuarela paraguaya”, “Caballito blanco”, “Feliz mariposa” y “Amor imposible”, entre decenas de obras.
La Tribuna, prensa centenaria que desde 1925 acompañó el crecimiento del género y fue testigo del tiempo de Emiliano y Paraná, se siente honrada en mantener viva la memoria de estos dos artistas y en rendir tributo a la polca paraguaya.
Más allá de las discusiones sobre su origen, la polca paraguaya, por calidad y excelencia, forjó una identidad propia e inigualable. Con justicia, la Ley 4.366 estableció el 15 de septiembre como Día de la Polca Paraguaya, homenajeando también a estos dos patriotas de proyección internacional.
La juventud eterna de una de las músicas más bellas del mundo, la polca paraguaya, y de dos orgullos del pueblo guaraní —Emiliano R. Fernández y Luis Alberto del Paraná— seguirá viva para siempre en el alma de cada paraguayo.










