La democracia, proceso en constante evolución

La consolidación de la democracia es una tarea colectiva, compleja y continua. Conlleva una responsabilidad nacional. No es un punto de llegada, sino…

| Por La Tribuna-
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La consolidación de la democracia es una tarea colectiva, compleja y continua. Conlleva una responsabilidad nacional. No es un punto de llegada, sino un proceso permanente, tanto para sostenerla como para darle estabilidad y, sobre todo, garantizar su éxito.

Paraguay lleva 36 años de vida democrática. Puede parecer poco o mucho, según la vara con que se mida. El afianzamiento de la democracia, sin embargo, no tiene plazo fijo. Involucra a toda la sociedad; por ende, su cuidado es deber de todos. El blindaje corresponde tanto al sector público como a los distintos grupos privados.

La Constitución establece un sistema democrático representativo, participativo y pluralista. Esto significa que el poder es ejercido por representantes elegidos mediante el voto directo y popular. En otras palabras, la ciudadanía, en sufragios libres, elige a quienes ocuparán los espacios políticos, remunerados con recursos del Estado.

Guste o no, las naciones que prosperan son aquellas en las que la ciudadanía equilibra derechos y obligaciones. El espacio de una persona termina donde comienza el de la otra. La pluralidad de ideas y la diversidad política no son carta blanca para el libertinaje ni la anarquía.

La representación es el ejercicio por el cual, a través del sufragio, los electos toman decisiones en nombre del votante. La democracia contempla mecanismos de control sobre los asuntos públicos. La pluralidad se expresa en la diversidad de opiniones, en la libertad de prensa y en la vigencia de los distintos grupos políticos.

Con luces y sombras, existe separación de poderes. El Estado está organizado en los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. La Constitución dispone que deben actuar de manera independiente, coordinada y bajo recíproco control. Los gobiernos locales (gobernaciones e intendencias) también se conforman mediante elecciones propias, al igual que la chapa presidencial y el cuerpo parlamentario.

Cada lector tendrá su valoración sobre la marcha del país, y toda opinión merece respeto. Sin embargo, esa posición subjetiva no puede obviar que a cada ciudadano le corresponde aportar su cuota de actitud y aptitud para apuntalar y fortalecer la democracia. Nadie es tan pequeño como para no contribuir, ni tan grande como para sostenerla solo.

Pronto se celebrarán nuevos comicios municipales (2026) y, dos años después (2028), las elecciones nacionales, donde el ciudadano habilitado participará eligiendo autoridades. Este calendario electoral refuerza la confianza en los procedimientos conducidos por la Justicia Electoral, que hasta ahora gozan de legitimidad.

Cabe recordar que los inversionistas, tanto extranjeros como nacionales, son quienes más buscan información sobre la estabilidad del país. Esa necesidad obedece a la lógica de resguardar su capital. Difícilmente alguien invertiría en Paraguay si no existiera un Estado de Derecho sólido.

Es sano observar con discernimiento el momento que vive el país. Cada quien tendrá su juicio y valoración, pero en lo esencial debe haber coincidencia: la democracia no es un punto de llegada, sino un proceso en constante desarrollo. Gobierno y gobernados tienen el deber de sostenerla, con el objetivo de que sea estable, exitosa y perdurable en el tiempo.

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