La Tribuna, fundada hace casi un siglo, fue testigo y protagonista de los grandes hitos del país. Décadas después, regresamos con la edición impresa número 20.000, reafirmando el compromiso de contar la historia del Paraguay con la fuerza de la palabra impresa y, al mismo tiempo, con la inmediatez de las nuevas plataformas digitales.
Regresamos en plena libertad de expresión y libertad de prensa reinantes en el país. Ambas son valores que estimulan una conducta ética en la entrega diaria de informaciones con estándar de calidad.
El aporte de la Redacción está orientado a fortalecer la democracia. Nuestra historia nos marca la línea editorial: contribuir al país desde la verdad, con un periodismo independiente, no radicalizado y con una mirada objetiva. Una voz que busca unir, reflejar y dar perspectiva, sin estridencias ni banderas, con la serenidad que exige la historia. Aplaudir lo bueno y acercar críticas constructivas sobre lo que creemos debe mejorar.
En la promoción del pensamiento lúcido, no caeremos en los extremos mezquinos. Somos conscientes de que la polarización nubla la objetividad y empuja a la acción maliciosa.
Garantizamos pluralidad de voces. La comunicación equilibrada será un aporte en la construcción de la opinión pública que libremente asuma derechos y deberes.
Heredamos de los fundadores el ejercicio de la libertad de prensa responsable. Las opiniones no significarán ocupar espacios ajenos, pues no somos fiscales para acusar ni jueces para condenar.
La veracidad estará sujeta a los hechos como garantía de que la información comunica lo ocurrido. Observamos a la desinformación como socia del libertinaje y prima hermana de la manipulación.
Por principio nos debemos a nuestros queridos lectores. En tal aspecto, será constante el cuidado a la dignidad, el honor y la privacidad de las personas.
Nuestro servicio público es el mismo que nos marcó el norte desde nuestros inicios: la defensa de la libertad y la confianza en la sociedad en que gobierno y gobernados, en recíproco control, trabajan en pro de la prosperidad de quienes habitan el suelo patrio.
Podemos equivocarnos. Somos humanos. Los errores en el caso que fueren nunca serán de mala fe. Sabremos admitirlos como enseñanza de mayor crecimiento profesional y consolidación del fidedigno crédito que gozamos de la gente.
Queremos ser parte de la solución país, por lo que no seremos parte de la problemática. Alentaremos la sinergia público-privada, y que los actores políticos y económicos entiendan que se requieren unos a otros para el progreso nacional.
Nos interesa el desarrollo humano, la participación ciudadana y la estabilidad sociopolítica. Además de brindar conocimiento, vamos a colaborar en el discernimiento de la población.
Retornamos como impreso este 2025 en coincidencia con el festejo de nuestro centenario, con la misma energía e ideales como aquel 31 de diciembre de 1925, cuando, por primera vez, buscamos tu lectura de la mano de don Eduardo Schaerer.
Para los que integramos La Tribuna es un orgullo, nos eriza la piel, tener la honra de ser el medio de comunicación más antiguo con vida en la República del Paraguay.
Amigos: gracias por recibirnos en sus respectivos hogares y lugares de trabajo. Tengan la seguridad de que vamos a dar prestigio a la herencia de ser "El decano de la prensa nacional".


