Luego de dos largos años de paralizaciones, se reactivarán las obras del brazo Aña Cuá con un nuevo contrato que entra en vigor desde hoy, 1 de agosto. Por todo el dinero ya invertido, la obra debe concluir y cumplir su razón de ser: aumentar la capacidad de generación de la necesaria energía en el sistema interconectado de Paraguay y Argentina.
Según el cronograma, el reinicio comenzará con trabajos administrativos y preparativos técnicos, y las tareas físicas proseguirán en septiembre. La maquinización del brazo Aña Cuá implica una inversión de 450 millones de dólares. Se promete generar unos 270 megavatios adicionales, el equivalente a un incremento del 10 % en la potencia actual del complejo Yacyretá.
Lo que habrá que confirmar es si la primera turbina entrará en funcionamiento en 2026 y si el cierre total del proyecto se concretará realmente a finales de 2028 o ya en 2029, según las estimaciones actuales. El proyecto, además de sumar capacidad instalada a la represa, significa empleos y un estímulo para la economía de la zona.
Otro detalle no menor es que la prosecución de los trabajos contempla aspectos ambientales, como el paso de peces y el caudal ecológico, para preservar la fauna íctica. Todo esto se suma a la urgencia de hallar más mecanismos de energía renovable ante los continuos cortes, que se paliarán con el aporte de 270 MW adicionales, además de 2.000 GWh de energía media anual.
A pesar de su importancia, la obra enfrentó una cadena de paralizaciones. Los atrasos fueron, principalmente, consecuencia de problemas económicos en la gestión macroeconómica del vecino país. Por la cuantiosa inversión financiera y el tiempo ya consumido en trámites burocráticos, Aña Cuá debe concluir. Así lo entendieron los gobiernos liderados por Santiago Peña y Javier Milei.
El brazo sobre el río Paraguay hará realidad la estratégica integración energética y el consecuente y anhelado desarrollo regional. Ojalá esta vez no haya más pretextos ni nuevos obstáculos, y que los países socios hagan efectiva la generación final de energía limpia y renovable, con un aumento aproximado del 10 %. Las poblaciones de Paraguay y Argentina se lo merecen.










