La queja era ayer porque se regalaba energía, hoy porque se la comercializa

Los memoriosos y quienes recurren a los archivos confirmarán que la eterna crítica de un sector mediático era porque se “regalaba el excedente de energía”.

| Por La Tribuna
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La queja era ayer porque se regalaba energía, hoy porque se la comercializa

Los memoriosos y quienes recurren a los archivos confirmarán que la eterna crítica de un sector mediático era porque se “regalaba el excedente de energía”. Ese mismo sector ahora se queja porque se la utilizará en la instalación de grandes data centers. En medio de dicha contradicción, la decisión es que Paraguay sea protagonista de la tecnología del siglo XXI, de la llamada superinteligencia.

Ese mismo grupo malhumorado porque Brasil se aprovecha en la utilización de la energía paraguaya, actualmente se suma a la postura de la nación vecina porque el Gobierno, con el respaldo financiero de los Estados Unidos, selló una alianza para aprovechar el potencial hidroeléctrico de las binacionales. En la proyección, es un salto cualitativo encarado dentro de la economía nacional.

El propio presidente Peña oficializó que Paraguay pasó a formar parte activa y formal de Pax Silica, la alianza internacional liderada por la administración de Donald Trump, junto a otras 25 naciones, abocadas al desarrollo de infraestructura crítica, cadenas de suministro de tecnología y aplicaciones de la superinteligencia artificial.

Pax Silica (en español, Paz de Silicio) es una iniciativa multilateral encabezada por el Departamento de Estado de Estados Unidos. La meta es asegurar cadenas de valor en semiconductores, almacenamiento de macrodatos, servidores de inteligencia artificial y telecomunicaciones bajo estándares compartidos de ciberseguridad, blindando contra riesgos operacionales externos y monopolios tecnológicos.

Otros objetivos son fomentar redes de información confiables, centros de datos, cables de fibra óptica e inversión conjunta en energía y tecnología. Además, apunta a un consenso uniendo a economías aliadas mediante la Declaración Pax Silica, para proteger sectores sensibles de prácticas comerciales desleales.

También está prevista la capacitación. En ese contexto, hay que atar el desembarco del capital norteamericano con la vigencia y fortalecimiento del proyecto educativo de la Universidad Tecnológica Paraguay–Taiwán (UPTP), en plena construcción. Este centro formativo es fundamental, porque de ahí también saldrán los profesionales que desarrollarán la tecnología.

Observando analíticamente sobre los que integran Pax Silica se podrán sacar conclusiones más optimistas, pues los socios fundadores son Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Corea del Sur, Singapur, Australia e Israel. Son países serios, que juegan a ganar o ganar. En este selecto círculo, hoy Paraguay está entrando.

Esa transformación de la represa al cómputo es un cambio de paradigma energético. Además, conlleva la solución definitiva en torno a los excedentes de las represas que habrá de modificar la matriz exportadora nacional. Debe tenerse en cuenta una realidad: que el mayor inconveniente que tiene la República es que la energía producida por las hidroeléctricas no es posible almacenar ni exportar a grandes distancias.

Un punto más a considerar es la idea de articular, la estabilidad macroeconómica y la disponibilidad de energía renovable y limpia atrayendo a las multinacionales de telecomunicaciones y computación en la nube. Lo cierto es que quienes ayer lloraban porque se regalaba la energía, hoy están con Brasil lamentando que Paraguay se proyecta a consolidarse como el principal nodo digital del Cono Sur.

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