Invitamos a un debate serio para observar que en Paraguay están vigentes tácticas agresivas en una desleal competencia comercial y de negocios. En esa campaña sucia se utiliza a la prensa para atentar contra la reputación del competidor dentro de una acción de desprestigio y difamación que escala a un terrorismo financiero.
Apelamos a la capacidad de discernimiento de la sociedad, a expertos en comunicación y a diferentes líderes de opinión a visualizar esa estrategia pensada y dirigida a destruir la confianza de una marca competidora. Para tal fin, se recurre a la difusión de rumores, noticias falsas, manipulaciones y verdades a medias.
Técnicamente es posible acuñar el término “terrorismo” a lo que estamos sufriendo como grupo, dentro del que estamos como medio de prensa. Obvio, claro que sí, el ataque es también dirigido por nuestra presencia como parte de VMedia, pues el objetivo es influir en el libre mercado para intentar desestabilizar a una competencia de manera ruin.
Sabemos que existen representaciones diplomáticas en el país que tienen en sus archivos una cantidad de informaciones que prueban cómo es atacada una empresa en particular (ueno bank). Toda esta embestida se genera a través de los medios que, paradójicamente, son colegas de La Tribuna. La tarea sistemática es manejada para perjudicar la credibilidad incluso con las voces de protagonistas habituados a declaraciones por el simple ejercicio político.
La Tribuna deja en claro, esto es absoluto, su total respeto a la libre expresión. Hemos retornado en impreso justamente para defender la libertad de expresión como pilar fundamental de la democracia. Lo haremos y la defendemos, más aún cuando estamos siendo víctimas de contenidos tendenciosos de baja calidad moral.
En 100 años de existencia hemos sufrido persecuciones y hasta cierres, por eso distinguimos las agresiones permanentes; esas chocantes, ofensivas y perturbadoras. Somos maduros y lo sabemos aguantar. Solo las exponemos para que los llamados estudiosos de la prensa y la comunicación hagan sus opiniones sobre las campañas sucias encuadradas en una competencia desleal.
Somos respetuosos de la Constitución. Quienes siguen nuestra línea editorial saben que estamos contra esa falacia de la prensa como “cuarto poder”. Por eso, ajustados fielmente a la Carta Magna, ahora más que nunca estamos con la libre expresión y la libertad de prensa (por más que sean mal utilizadas) y en contra de toda censura por más dosis y carga de mala fe que se tenga contra nuestro grupo.
Ciertamente, ya hablando como La Tribuna y VMedia, asumimos internamente que la libertad de expresión no es ningún derecho absoluto. Es decir, eso no otorga a LT impunidad. Si nuestra postura periodística cruza la línea hacia el delito y el perjuicio civil, existen mecanismos legales posteriores que pueden reivindicar a quienes hemos dañado, en el hipotético que así fuese.
Reiteramos la invitación a la sociedad, a expertos en comunicación, a especialistas en libertad de prensa y a diferentes líderes de opinión a apreciar el entendimiento para avanzar en la construcción de una sólida democracia. En ese objetivo es bueno visualizar esas desleales competencias y, para el mal periodismo, solicitamos aplicar el remedio –el antídoto– de debates racionales y más y mayor información para revelar esas campañas sucias escudadas en el derecho a la libre expresión.


