La nobleza de informar y el cuarto poder sobre la gente

Sabemos que las voces externas deben tenerse en cuenta para el éxito de cualquier proyecto. Valoramos la retroalimentación.

| Por La Tribuna
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La nobleza de informar y el cuarto poder sobre la gente

Sabemos que las voces externas deben tenerse en cuenta para el éxito de cualquier proyecto. Valoramos la retroalimentación. Sin embargo, cuando las opiniones son repetidas y dirigidas para el daño, las tomamos como meras distracciones o campañas sucias, como se las quiera llamar, que como mínimo tratan de diluir nuestra visión o retrasar los objetivos de crecimiento.

Mirando lo mucho que hicimos en un año y dos meses, sentimos orgullo. Es que justo cuando el mundo decidió matar el impreso volvimos al papel. Y en un cerrar y abrir de ojos vamos caminando hacia la meta del multimedio. Hoy estamos en sinergia con canales de televisión, emisoras de radios, digitales y toda la magia que se produce por internet.

Como medio de comunicación, entendemos cada mensaje que circula en el mercado y comprendemos su intencionalidad. Además, lo desciframos cuando viene en paquetes, con el diseño de la desinformación y hasta su malicia. Como somos amantes de la libre expresión, dejamos que la propia opinión pública pueda fijar su criterio para el filtro.

Nunca vamos a subestimar al lector de diario, al que escucha la radio, al que sigue la televisión y al que vive en las redes sociales. La sociedad, en Paraguay, creció cuantitativamente en su capacidad de entender qué comentarios son positivos y constructivos y cuáles son meramente ruido por competencia desleal o algún que otro interés grupal.

Eso sí, igualmente, está esa sociedad que nos advierte del porqué de los ataques, como también está ese porcentaje social que hace llegar la sugerencia para corregir errores e ir mejorando. Estas son las voces a las que priorizamos porque guían para apegarnos a la visión que corresponde a los medios de prensa.

Hemos retornado porque la prensa está para unir a las comunidades bajo una base común de hechos verificables, facilitando el debate público responsable y actuando bajo el amparo de la Constitución y en una sociedad que haga la clasificación de cada opinión publicada por los medios de prensa. ¡Vaya ideal!

Ciertamente, estamos rodeados de voces que anhelan perjudicar. A dicha realidad anteponemos como blindaje la entereza en mantener como principio el enfoque de proteger la línea fijada: posicionar en el mundo lo bueno que tam­bién tiene el Paraguay y colaborar con la institucionalidad, asumiendo que la nobleza de informar es posible sin necesidad de creerse un cuarto poder por encima de la gente.

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