En medio de los ruidos políticos e intereses cruzados en una innecesaria polarización, será bueno concentrar la atención y la energía en las inundaciones que afectan a miles de compatriotas. Más aún ante las anunciadas copiosas lluvias sobre buena parte de la República.
Un aspecto que siempre caracterizó a la raza guaraní es la solidaridad. Esa rica cualidad debe aflorar para enfrentar las secuelas que pronostica meteorología. La tarea de resguardo y auxilio exige prontitud, mayor prevención y eficiencia al sector público, como también la ayuda que corresponde a los grupos privados organizados.
La situación puede complicarse ante los riesgos que puede sumar el fenómeno El Niño. La coyuntura sugiere la acción unitaria para enfrentar las secuelas que podrán sufrir sectores de la sociedad. No es solo lluvia y crecidas de las aguas, hay derivaciones que afectan la normalidad y la calidad de vida.
Informaciones de la prensa destacan desde semanas pasadas la cantidad de agua caída en las regiones altas y en la cuenca del río Iguazú. Una situación que obligó a las represas de Itaipú y Yacyretá a abrir sus compuertas para liberar caudal. Los signos e indicios recomiendan tener la guardia alta para reaccionar a plenitud ante la eventualidad de una mayor necesidad que pueda surgir.
Por las predicciones climáticas, las lluvias habrán de continuar, por lo que se irán generando situaciones que afectarán a varias comunidades. No queremos generar falsos temores ni ser alarmistas, pero la prudencia dirige a comprender que el país se encuentra bajo amenazas por tormentas en ciernes.
Apelamos al espíritu de la colaboración sin ninguna discriminación ni distinción. Se conoce que las inundaciones repercuten, en primer lugar, en la salud pública. También inciden en la infraestructura urbana/rural, influyen en la economía y, en la suma general, modifican el bienestar social de miles de familias.
El mayor riesgo de vulnerabilidad es posible que esté en las enfermedades hídricas y en las que inciden en las vías respiratorias. Salud Pública debe reaccionar ante la posible contaminación del agua y el ambiente. En ese tren de precaución, se debe observar la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue, chikungunya y zika.
Insistimos en poner en primer lugar ese valor tangible y extraordinario del pueblo paraguayo: la solidaridad. La base de respaldo a los damnificados se inicia dejando de lado las miradas sectarias políticas y aquellas competencias desleales comerciales para asumir una realidad que merece la responsable atención colectiva de la unidad paraguaya.


