La prensa pasa por una prueba de equilibrio en su encarnado entendimiento o no sobre la estabilidad bancaria. En este punto, debe optar entre la credibilidad de un memo interesado o reconocer la institucionalidad del Banco Central del Paraguay (BCP). Es decir, tendrá que militar en pro de un terrorismo financiero o, sin ocultar nada, informar de manera ecuanime.
Vemos que los dueños de una parte de la prensa (que también tienen entidades bancarias) concentran sus publicaciones en el llamado “informe Rivarola”. Es un memo interno elaborado el 10 de julio del 2026 por el entonces gerente de supervisión de la Superintendencia de Bancos del BCP, Fernando Rivarola.
Al respecto, la foto reciente de Rivarola con Benigno López, exministro de Hacienda, no sería relevante si no existiera histórico vínculo profesional entre ambos, y que López no sea señalado por el Sindicato de Graduados Universitarios del Banco Central del Paraguay –junto al titular del BCP José Cantero– de ser igualmente impulsor de la actual campaña de desprestigio contra la banca matriz.
La relación Rivarola/López es de larga data. Se remonta al 2019, cuando López al frente de Hacienda, llevó a Rivarola desde el BCP a una posición de confianza dentro de su equipo y de mantener cercanía constante. No son datos menores la aparición del promocionado “informe Rivarola” y las opiniones recientes de López sobre temas sensibles del mundo financiero, ambos en la misma línea de intención.
Por acompañar una probable competencia desleal bancaria, es posible que parte de la prensa termine más dañada de lo que ya está actualmente. Pues parece que unos grandes holding (con sus bancos de por medio) están dispuestos a todo, incluso a arrastrar al periodismo de su noble rol de informar de forma veraz.
Advertimos que la confianza en los medios está ante los ojos de la ciudadanía. La prensa no puede confundir, o hace adrede, que informar es no provocar inestabilidad en los mercados. Un memo personal, informal y sectario no puede colocarse por encima de la reconocida tarea institucional del Banco Central.
Más que lograr el susto de los ahorristas, esa prensa sensacionalista, amarill –aaunque pueda no gustar el término– solo está logrando matar el poco crédito que ya tiene el periodismo. El rigor técnico no puede ser sustituido por un memo cuya posible sospecha de creación esté (también) en esa dupla López/Rivarola, y otros afectados que, agazapados, pescan en río revuelto.
No hay que subestimar a la gente, nunca. Ella percibe cuando la prensa no tiene sensatez, cuando pierde la cordura y cuando es capaz de difundir hasta lo que no debe y quiere correr con el apriete al mismo BCP. Esa actitud delata que, porque es así, decidió generar pánico sistémico destructivo. Sea por ignorancia o interés, eso es un atentado contra la República del Paraguay.


