La designación del fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, como director del Instituto Iberoamericano de Ministerios Públicos (IIMP) y presidente sustituto de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (AIAMP) es, guste o no, la presencia del país en el plano internacional.
Al ciudadano equilibrado y de bien no resulta desapercibido cuando el compatriota posiciona al Paraguay. Lógicamente debe ser en todos los ámbitos. No solo en el deporte. Para esa visión, es necesaria la observación integral, que la vara no tenga el sesgo fanático; la subjetividad de lo particular no va sobre lo general y nada tiene que darse de esa pizca de actitud maliciosa.
La relevancia incluso puede ser hasta en una dimensión diferente cuando el cargo exige preparación intelectual así como en el caso referido de conocimientos jurídicos globales. Atributos que deben ir acompañados por el ejercicio de la profesión que, ciertamente, revela, con los hechos, el dominio en las interpretaciones y aplicaciones legales y constitucionales.
Sin complejos debe aplaudirse lo positivo, por lo que cabe en la oportunidad visualizar lo que significa que un paraguayo esté al frente de un instituto iberoamericano para el período 2026-2028. Un colegiado que es un espacio de cooperación que incluye a España, Portugal y Andorra.
El titular del Ministerio Público tiene doble responsabilidad: la dirección del IIMP y la presidencia sustituta. Su gestión debe apuntar a fortalecer la cooperación internacional, la formación especializada y –lo más importante– la articulación frente a la amenaza del crimen organizado transnacional.
El impacto favorable para la nación está en que Rolón lidera la mesa de decisión y las redes de intercambio de conocimientos de las fiscalías de la región. Se espera que su desempeño tenga secuelas favorables en la imperiosa institucionalidad que requieren la mayoría de las naciones miembros de la Asociación Iberoamericana.
La democracia paraguaya es nueva y la actual es la de mayor tiempo de libertad en toda la historia patria. Por eso, hasta tenemos comprensión sobre aquellos que todavía no asumen que la democracia se construye y se potencia con más y más República.
Sabemos que el Ministerio Público, así como la misma Corte Suprema de Justicia, es clave para jerarquizar el efectivo respeto al Estado de derecho, la división de poderes y el cumplimiento de las normas legales, procesales y constitucionales. La institucionalidad y la República se hacen y se sostienen en procesos evolutivos racionales, no son parte de una carrera en velocidad.


