Pese a la campaña en contra, por puro encono, Fitch Ratings ratificó la calificación soberana de Paraguay en BB+ y mantuvo la perspectiva positiva, dejándolo a otro paso de grado de inversión. El hecho merece destaque al darse dentro del diario grito apocalíptico de un sector mediático que –por propios errores de su entorno financiero interno– trata de dañar toda la economía nacional.
La observación internacional confirma la continuidad de la confianza. Pues la nota en BB+ con perspectiva positiva indica que la economía del país se mantiene estable, con un crecimiento robusto (el PIB creció un 6,6% en el 2025) y una deuda pública baja en comparación con otros países de la misma categoría.
¡Es relevante la evaluación! Esta se produjo, repetimos, en medio de una deliberada intención de proyectar desde una parte de la prensa la atmósfera tóxica sobre la nación. La buena gente sabrá dimensionar la trascendencia de que Paraguay está con la posibilidad creciente de un tercer grado de inversión.
Claro, debe asumirse que las condiciones favorables exigen igualmente avanzar en los puntos pendientes, que de ser así, es segura que la nota ideal se dará, sí o sí, en el futuro. La expectativa tiene su base en que la prestigiosa agencia hizo mención a las fortalezas del país.
Así como no debe hacerse caso a los ruidos con intenciones de perjuicios, que no engañan al mundo foráneo informado, es un deber mantener, blindar, el manejo macroeconómico prudente y consistente. Eso conlleva sostener la inflación, cuidar la deuda pública y evitar presiones al alza en el déficit.
De hecho, si la República no genera crédito, no habría ninguna esperanza de que este año se supere el récord histórico de inversión extranjera directa registrado en el 2025. Y no son datos oficiales. Es la Cepal la que afirma que Paraguay recibió USD 1.180 millones en IED durante el año pasado, con un crecimiento interanual del 7,6%.
Debe añadirse que durante la reciente misión empresarial en Estados Unidos se anunciaron proyectos que en su conjunto, de acuerdo con el Ejecutivo, superan los USD 1.000 millones. Lo mejor es que no solo se habla de industrias y obras, también se contempla financiamiento en formación de talento humano. ¡Esto es clave!
Satisface saber que el mundo financiero internacional puso su mirada en Paraguay. Este, claramente, pasó de ser una economía percibida como periférica a consolidarse como uno de los hubs de inversión y plataformas de negocios más atractivos y previsibles de Sudamérica.
Ya por algo el reciente desembarco de la delegación nacional en Wall Street, junto a firmas como J.P. Morgan y Bank of America, atrajo un interés real por parte de más de 100 fondos globales. En síntesis, la bella realidad, en verdad, está dejando en offside (o fuera de juego) a quienes aún se resisten en acompañar el esfuerzo por hacer efectivo el Paraguay grande y poderoso.


