Este 29 de septiembre recordamos un acontecimiento histórico heroico y una tarea periodística emblemática y patriótica. La primera es la toma del Fortín Boquerón y la otra que La Tribuna fue el medio de prensa paraguayo vigente que hizo la cobertura, día a día, de la Guerra del Chaco (1932-1935).
Fue una victoria decisiva en esa contienda frente a Bolivia, librada del 9 al 29 de septiembre de 1932. Fue un bautismo de fuego, pues representó la prueba crucial inicial para el ejército paraguayo, que se reorganizó con coraje frente a un adversario superior y que estaba invadiendo su territorio.
En tanto, La Tribuna puso a disposición su equipo periodístico como principal nexo de comunicación y su aporte fue tremendo para sostener igualmente la emoción, el coraje y la garra guaraní para defender con convicción el patrimonio nacional. Los soldados paraguayos demostraron que la determinación, la adaptación táctica, el conocimiento del terreno y el amor a la patria eran fundamentales para vencer a una fuerza invasora superior en número y armamento.
La Tribuna, por su lado, se convirtió en ese tiempo en el medio fundamental para que la población en Asunción y el resto del país conociera lo que pasaba. Así daba detalles de los los avances en los frentes de batalla y, obviamente, dentro de su natural esencia, cuidaba el ánimo y la autoestima nacional.
Para el 28 de septiembre de 1932 era evidente que las tropas paraguayas tomarían Boquerón en cuestión de horas, tal como sucedió al día siguiente. Pese a las arengas del teniente coronel Manuel Marzana por resistir, ya rodeado por la valentía paraguaya, los bolivianos decidieron rendirse ante la carencia de municiones, víveres y, sobre todo, agua.
Hoy, en pleno 2026, cuando repasamos las crónicas diarias de La Tribuna, vemos la precisión en cada una de las publicaciones. Se anunciaba la caída de la tropa enemiga, y así fue. Es que la exactitud tenía su base en los datos obtenidos directamente desde el campo de operaciones militares.
La batalla de Boquerón sirvió para elevar la moral. Inyectó un profundo fervor patriótico en el pueblo y las fuerzas paraguayas al comienzo del conflicto bélico. Con justa razón, el 29 de septiembre se convirtió en un símbolo nacional de resistencia y en el homenaje permanente al combatiente de esa contienda. ¡Honra eterna para el soldado paraguayo!
Nosotros, como la generación de la redacción actual de La Tribuna, sentimos el orgullo por aquellos profesionales que fueron el sostén anímico y de cohesión social. Así como ayer, este centenario diario seguirá siendo mensajero de alivio y de esperanza en la República: continuará criticando y alentando a que se hagan las correcciones y aplaudiendo lo bueno buscando la excelencia.


