El Banco Central del Paraguay (BCP) tiene y mantiene una sólida fortaleza basada por sus altos niveles de solvencia y liquidez. Tal veracidad corresponde que sea asumida de forma objetiva y responsable. Más cuando eso se acredita entendiendo lo que conlleva el respaldo de sucesivos reconocimientos extranjeros a la estable macroeconómica paraguaya.
Los indicadores del sistema financiero nacional se ubican –hay que decirlo– por encima de los estándares internacionales. A eso se agrega que la economía proyecta una expansión robusta impulsada por los sectores de servicios, industria, agro y construcción.
Solo como un ejemplo de gestión, el presidente del BCP, Carlos Carvallo, llegó a ser distinguido como Mejor Banquero Central por su manejo de la inflación y el fortalecimiento institucional. La confianza, como se puede observar, es nacional y foránea.
Ante lo dicho es bueno destacar la reunión del viernes pasado en Mburuvicha Róga. Esa vez, hubo un frente común entre las autoridades públicas y representantes de la banca para que se continúe blindando la consistencia, estabilidad y envergadura de la estructura financiera.
El propio presidente de la República, Santiago Peña, y el titular del Banco Central del Paraguay, Carlos Carvallo, lideraron la reunión con referentes de la banca pública y privada. En la ocasión, se ratificó como deber mutuo, en conjunto, respaldar con administración eficiente el compromiso que también significa la obtención del grado de inversión.
Es buena la claridad sobre el momento actual. Pues el hecho de que una entidad esté investigada por presunto lavado de dinero más bien confirma que es vigente y real la autonomía e institucionalidad que rige en la República en busca de la transparencia. Dentro de ese marco, también lo es que el Congreso pida informes sobre operaciones financieras y que el BCP entregue las respuestas, siempre cuidando el secreto bancario.
Lo mismo debe decirse de las autoridades de la Asoban, quienes ratificaron la predisposición a transparentar los datos dentro del marco legal. Lo positivo en todo lo relatado es que la banca local, en su integridad, cuenta con la resiliencia hasta para absorber eventuales crisis o shocks externos.
La Tribuna destaca de dicho encuentro que fue de un tiempo útil de diálogo. Estuvieron todas las partes involucradas responsables de mantener canales fluidos y las tareas que favorezcan la confianza. En esa madurez público-privada, y con cada entidad e institución haciendo lo suyo, se resguarda la certidumbre de los ahorristas. ¡Aplausos!


