Dos actitudes de vida se perciben en la sociedad: la de la queja solo por esa queja que somete la burocracia pública/privada y la de la energía creativa e innovadora que apunta al progreso de la nación. La que imponga su impronta, valga el juego de palabras, definirá el devenir nacional.
Ese grupo que discierne y no se polariza por la crítica fanática ni cae en el aplauso con lisonjas, es el que, claramente, conviene al Paraguay. Pues es el sector que está con la competencia, que exige eficiencia para todos y no opera pretendiendo sostener privilegios por encima de otros.
Sin embargo, no se debe subestimar a esos que por años sacaron beneficios dando molde a una estructura basada en la presión y el miedo. Lastimosamente no terminan por irse los conservadores y de mentalidad gris que andan aún con el libreto de “no se puede” y “así nomás luego siempre fue”.
Es hora de romper con esos despropósitos que celan el éxito ajeno y se sienten seguros con la mediocridad. Por encima de sus gritos de lamentos hay que insistir con todo emprendedurismo orientado a la construcción de un mejor futuro para el pueblo.
Todo el espacio que sea necesario debe darse a los talentos de las áreas que sean. Hay que abrir cancha a los creadores, artistas, deportistas y a quienes estén dispuestos a romper el molde que empuja para abajo.
Alentamos en hacer los cambios que se enfocan hacia las soluciones y producen resultados tangibles. La acción es una herramienta capaz de transformar hasta la conducta de los que añoran el pasado. La mala vibra estanca y genera un círculo de negatividad que daña y perjudica.
Observamos que hay campañas mediáticas permanentes de negatividad. Sin embargo, quienes las dirigen son profesionales en sacar provecho del statu quo que fomentan. Es decir, tratan de normalizar el malestar, pero por conveniencia no hacen renunciamiento ni toman ninguna iniciativa para corregir lo que presuntamente les molesta.
La Tribuna distingue el objetivo perverso de esos que apuestan por la parálisis social y económica. Por eso, desde su retorno en papel impreso su línea editorial acompaña a los actores que entienden que la evolución, la dinámica y la transformación son procesos que aventuran crecimiento y desarrollo en la República.


