En este contexto, es bueno discernir que el colega ABC Color aborda el tema más dentro de una estrategia que busca la intriga antes que el compromiso con la transparencia y el bienestar de la sociedad.
Desde el momento en que la prensa se quiere presentar como defensora de la sociedad debe someterse al autoexamen sin omitir sus propios intereses. De lo contrario, en el caso referido, seguirá dando la razón a quienes conocen sus tramoyas y saben que la perversidad es parte de su hipocresía de años.
A continuación, unos ejemplos sobre los cuales reflexionar. La autoridad para criticar al IPS pasa por deslindar el dudoso fideicomiso del banco Atlas con la previsional. Queda en el ruido nomás cuando da cátedras sobre lavado de dinero y los directivos de su grupo bancario están imputados por blanqueo de capital. Resta crédito a eso de querer jugar de blanca paloma y tener la sospecha de relación con un sindicado como narco (Cabeza Branca).
Tampoco pasa desapercibido el intento de desestabilizar al Gobierno colorado, con énfasis en esta semana de aniversario de la ANR. Esto se está dando en el esfuerzo por instalar, sin claro fundamento, la distancia entre el presidente de la Junta de Gobierno (Cartes) y el titular del Ejecutivo (Peña). Esto es más el intento de causar división que de informar.
Las opiniones encontradas, sugerencias y hasta observaciones son parte del ejercicio democrático dentro de la ANR, institución que debate la realidad. El característico enfoque de la línea editorial anhela instalar desconfianza, con el agregado de que hoy en día es también un artilugio por desviar la atención de sus propias prácticas poco transparentes.
También es un error esa campaña por desacreditar a los grupos que impulsan el desarrollo a través de la innovación tecnológica. Lo saludable es reconocer que estos actores crean oportunidades para aquellos que antes estaban excluidos del sistema financiero. La crítica destructiva no contribuye a un diálogo constructivo; más bien, pretende la batahola ciudadana.
La libertad de expresión debe ser un refugio para la verdad, no un campo para la joda y la manipulación. La estrategia proencono y odio nunca funcionó, ni va a funcionar. Debe asumirse, por experiencia, que el tiempo es un implacable juez; las verdades y las mentiras siempre salen a la luz pública.
Coincidimos con el colega en que la libertad de expresión debe ser defendida con firmeza. Solo que eso conlleva el deber de informar con veracidad y ética. Los medios de comunicación tienen que ser faros de luz en la oscuridad, no agentes de intriga. Deben promover la verdad no solo para su audiencia, sino que deben ser veraces consigo mismos.

