El dilema liberal está en diluirse o apostar por su propio presidenciable

La percepción en el ambiente es que el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) no cederá la candidatura presidencial al tercer espacio mirando el 2028.

| Por La Tribuna
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El dilema liberal está en diluirse o apostar por su propio presidenciable

La percepción en el ambiente es que el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) no cederá la candidatura presidencial al tercer espacio mirando el 2028. La situación genera opiniones encontradas fuera del bipartidismo y mayoritaria adhesión entre los liberales.

Las voces diferentes están dadas, y ninguna figura que no sea afiliada al PLRA tiene chances de triunfar sin la estructura azul. En tanto, los liberales consideran que debido a la generosidad partidaria van perdiendo espacios, que incluso repercute posteriormente en los comicios distritales y departamentales.

Como primera fuerza opositora es atendible el deseo liberal de encabezar la chapa presidencial. Eso, hasta por coherencia, puede facilitar la aplicación de un programa administrativo sin ataduras a coaliciones complejas, que suelen darse con sectores de pensamientos opuestos hasta de manera radical.

Es saludable que los liberales tengan una definición de estrategia partidaria, que se extiende a la representación democrática y encara la efectividad en el caso que lleguen al poder. Junto a la Asociación Nacional Republicana (ANR), son los dos únicos partidos con poderío en el alcance nacional.

Lo que se avizora en la distancia es que la nueva conducción liberal tiene como meta recuperar la claridad institucional para el electorado. Es decir, pretende instalar la prioridad partidaria, como primera opción, sin ambigüedades ideológicas, aunque igualmente debe cuidar no quedar en un aislacionismo político.

Lógicamente, no será fácil al PLRA triunfar solo con los votos liberales, si no logra concentrar los recursos que se precisan para cantar victoria en una competencia de envergadura presidencial. Más todavía si aparece otro postulante opositor decidido a pugnar con las dos nucleaciones tradicionales.

Faltan meses para las internas y más de un año para las nacionales. Eso conlleva a su comité partidario a sostener la defensa de la posible postulación presidencial. A eso debe agregar que deberá sobrellevar, en paralelo, la construcción de acuerdos necesarios para conseguir el poder, pues solo parece inviable por una cuestión de números.

A la realidad misma de un tercer espacio también fragmentado en figuras con apetencias sin bases, se suma el PLRA que no quiere seguir perdiendo identidad. El dilema está en diluir los principios liberales entregando la candidatura para el Ejecutivo o jugarse solo arriesgando sumar apoyo electoral.

Los argumentos a favor y contra siempre se darán, tanto si ceden la candidatura o lideran el binomio presidencial. Lo sano es, a primera impresión, que el PLRA tenga la definición de estrategia proyectada ante los próximos sufragios nacionales. Eso dará la claridad a sus propios electores, para luego encarar una representación democrática en la meta de la efectividad de gestión en el hipotético caso de que lleguen a conquistar el poder.

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