Es inteligente tomar precauciones y no sucumbir ante la crónica anunciada

Aquello de “mejor prevenir que curar” se justifica más aún cuando la amenaza del fenómeno de El Niño suena a real.

| Por La Tribuna
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Es inteligente tomar precauciones y no sucumbir ante la crónica anunciada

Aquello de “mejor prevenir que curar” se justifica más aún cuando la amenaza del fenómeno de El Niño suena a real. Según los expertos, su fase aguda comenzará a sentirse con fuerza a finales de este agosto, trayendo consigo lluvias intensas y riesgos de inundaciones.

Los organismos internacionales, como la propia Organización Meteorológica Mundial, advierten sobre el ciclo climático. En Paraguay, la Secretaría de Emergencia Nacional ya se puso en alerta por pedido del Ejecutivo. Comenzar a tomar las medidas para eludir una potenciación del perjuicio a la población revela sensatez y sentido de responsabilidad.

Otras instituciones como el Ministerio de Educación y Ciencias comenzaron a activar comités de resguardo a aquellas escuelas ubicadas en zonas ribereñas. La otra ocupación es que el alumnado no pierda, por mucho tiempo, el espacio de enseñanza.

Otro punto sobre el cual hay que hacer foco, como prioridad, es el blindaje de los rubros del sector agrícola. Además de eso, se debe garantizar la infraestructura vial para sacar la producción y evitar millonarias pérdidas económicas.

A la par de las instituciones públicas, los gremios privados organizados deben poner su parte, como corresponde. El país, como cuerpo, debe anticiparse con las medidas requeridas para minimizar el impacto de secuelas con posibles caminos y tramos intransitables y hasta de anegamientos que podrían afectar la agricultura y ganadería en general.

Un liderazgo creíble debe llevar adelante el Consejo Asesor Agrario, que de hecho –según reportes– ya está abordando la preparación del sector para fortalecer la coordinación entre los sectores público y privado. La reacción debe ser rápida ante eventuales destrucciones de puentes y cuidar las obras de drenaje para dar salida ágil, especialmente, de los productos perecederos.

El momento impone el seguimiento de la información meteorológica. La precisión de los datos ayudará a la eficiencia en esa actividad nacional preventiva. No queda de más, si es posible aún, adelantar la siembra si las condiciones lo permiten, con el objeto de reducir sobresaltos durante el desarrollo del cultivo.

Igualmente, merece blindaje la producción lechera, porcina y ganadera. Ya mirando la Región Occidental, otro punto es el Chaco y el aislamiento de comunidades, situación que requerirá la intervención de organismos de emergencia para abastecer con alimentos, atención médica, medicamentos e insumos esenciales.

Así las cosas, más que nunca tiene vigencia el refrán “es mejor prevenir que curar”. Es de inteligentes tomar precauciones para no sucumbir ante lo que pueda ocurrir, en lugar de intentar solucionarlo después de sufrir las consecuencias. La anticipación significa actuar antes que surjan mayores estrés y perjuicios económicos que puedan, incluso, llegar al dolor.

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