Un tope fiscal que no frena la economía y que no daña la inversión

Con el objetivo de posibilitar el margen financiero que permita pagar deudas históricas atrasadas con proveedores, constructoras y el sector de salud…

| Por La Tribuna
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Un tope fiscal que no frena la economía y que no daña la inversión

Con el objetivo de posibilitar el margen financiero que permita pagar deudas históricas atrasadas con proveedores, constructoras y el sector de salud, dentro de la flexibilidad y el debido control, corresponde que el Gobierno busque elevar el tope del déficit fiscal. Eso, obviamente, debe darse sosteniendo la inversión pública sin frenar la economía.

Elevar el tope del déficit fiscal, como toda decisión gubernamental, tiene ventajas y desventajas. Sin embargo, suele darse en todos los países. Solo es cuestión de centrar la observación en las llamadas potencias del mundo para entender que es casi de rutina. Es decir, no es novedad lo que actualmente está en la agenda pública nacional.

Una de las fortalezas es que permite al Estado gastar en obras y deudas pendientes a corto plazo. Eso sin desconocer que incrementa el riesgo de mayor endeudamiento público, aunque en el caso paraguayo no existe alarma porque la presión inflacionaria está controlada y no es posible la pérdida de credibilidad relativa a la disciplina fiscal a largo plazo.

Estamos hablando de una flexibilización temporal, y en el punto específico responde a la fuerza de compromisos heredados y a una coyuntura de menor recaudación. Además, se debe tener en consideración la necesidad de honrar los pagos pendientes, ya mirando la consecuencia que no se corte el normal abastecimiento de suministros.

Este gobierno heredó un Estado que arrastra obligaciones millonarias con farmacéuticas, proveedoras de insumos médicos y empresas constructoras que presionan, constantemente, las cuentas públicas. El historial de moras atrasadas viene desde hace tiempo de un gobierno a otro que se sucedieron en este espacio de libertad.

Por suerte, ciertamente, representa una tranquilidad el hecho de que se irá manteniendo la inversión. Igualmente, es bueno saber que no habrá recortes drásticos en obras y proyectos de infraestructura que paralicen la actividad económica del país. Todo el crecimiento, según algunos especialistas, continuará sin inconvenientes.

Todo gobierno sensato precisa adecuar las metas fiscales a la realidad de los ingresos tributarios y aduaneros para normalizar, paulatinamente, la situación dentro de un nuevo plan de convergencia. Más aún cuando se sabe que la suba del tope del déficit fiscal no hace perder, como algunos dicen, de forma automáticamente, ni mucho menos, el grado de inversión.

Lo que describen los especialistas es que el incremento del tope fiscal es una situación conocida cuando la suba está justificada en la meta de ordenar deudas pendientes, se muestre un compromiso real de retorno a la disciplina a mediano plazo y se mantengan los sólidos indicadores macroeconómicos del país.

Otro punto que merece atención es que las agencias de riesgo aceptan lo transitorio si responde al sinceramiento de deudas acumuladas con proveedores y farmacéuticas, exigiendo que el plan de convergencia fiscal demuestre ser un evento de carácter extraordinario y no una regla permanente. En fin, la suba del tope fiscal es parte de una pragmática gestión circunstancial y momentánea.

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