Sus tres años de gestión fueron resumidos anoche por el presidente Santiago Peña durante la entrevista emitida por Unicanal y Trece. Se centró en evolución económica, inversiones sociales, salud, seguridad, energía, perspectivas políticas hasta el 2028 y lo que se viene con el precandidato a la presidencia por el oficialismo, Pedro Alliana.
Tuvo razón en que el país atraviesa un período de crecimiento, aunque reconoció que todavía existen demandas sociales pendientes y que buena parte de las inversiones realizadas todavía no son plenamente percibidas por la ciudadanía.
Estuvo en lo cierto al argumentar que durante tres años consecutivos la economía creció por encima del 4%, con un desempeño superior al promedio regional, acompañado por una reducción de la pobreza. Este último punto es admitido por el Banco Mundial.
Destacó el aumento de la formalización laboral, que habría alcanzado el 40%. Reconoció, sin embargo, que el principal desafío es transformar los buenos indicadores macroeconómicos en mejoras perceptibles para las familias.
Admitió que los salarios reales todavía deben crecer y vinculó esa posibilidad a una mayor inversión y a la creación de empleos de mejor calidad. Dentro de una perspectiva de largo plazo, ubicó también programas como Hambre Cero. Apostó a que los niños alimentados tendrán mejores condiciones educativas y, posteriormente, más oportunidades laborales.
Peña ratificó su promesa de generar 500.000 puestos de trabajo durante su mandato. Señaló que actualmente se registran cerca de 240.000 nuevas ocupaciones y manifestó su confianza en superar la meta debido a la aceleración del crecimiento económico que ayudará a la creación de empleos.
Sobre la situación fiscal, explicó que el Gobierno detectó un volumen de deudas atrasadas con proveedores del Estado superior al inicialmente estimado. Atribuyó la situación tanto a mecanismos presupuestarios heredados como al incremento del gasto social, sanitario y de seguridad.
Aunque prevé déficits superiores a la meta legal durante 2026 y 2027 debido al pago de esas obligaciones, aseguró que Paraguay retornará al déficit fiscal del 1,5% en 2028. Planteó discutir en el futuro una nueva regla fiscal, ya que considera que un país con elevado crecimiento y necesidades de inversión podría sostener técnicamente déficits del 2% o 2,5% sin comprometer su estabilidad.
Señaló que se están implementando controles mediante certificados de disponibilidad para impedir contrataciones sin respaldo financiero. Prometió que el próximo gobierno recibirá en agosto de 2028 una administración sin deudas atrasadas y con mejores herramientas de control.
En salud, reconoció que sigue existiendo una mora importante, pero enumeró una serie de inversiones estructurales. Citó los hospitales de Coronel Oviedo y del Sur, además de obras en Curuguaty, Concepción, Mariscal Estigarribia y Santaní. Destacó la construcción del Gran Hospital de Asunción en la Costanera Sur y el proyecto del nuevo Hospital Nacional de Itauguá, presentado como una inversión de USD 500 millones y concebido como símbolo de una nueva etapa de la salud pública.
Asimismo, mencionó mejoras en el Instituto Nacional del Cáncer, hospitales regionales y Unidades de Salud Familiar, además de la incorporación de más de 200 ambulancias.
Defendió también el sistema HIS, desarrollado con cooperación de Taiwán, para avanzar hacia la digitalización de las historias clínicas y una mayor integración de la red sanitaria.
Respecto al IPS, afirmó que la institución se encuentra mejor que al inicio de su administración, pero sí admitió que continúa lejos de satisfacer las expectativas ciudadanas. Expresó confianza en la conducción del doctor Ricardo Fretes.
Sobre las modificaciones en los fondos jubilatorios, sostuvo que actualmente existen mecanismos más competitivos y transparentes para colocar los recursos y obtener mejores rendimientos. En este punto, cuestionó a grupos empresariales y medios de comunicación que, según su interpretación, defienden intereses económicos afectados por los cambios realizados.
En materia de seguridad, habló del aumento de la inversión estatal. Recordó la recuperación del control de penitenciarías anteriormente dominadas por grupos criminales, la ampliación de la Policía Nacional y la inversión en defensa.
Reivindicó la compra de seis aviones Super Tucano y radares adquiridos mediante cooperación con Estados Unidos. Frente a las críticas que contraponen este gasto con las necesidades sanitarias, respondió que el Estado debe hacer ambas cosas y sostuvo que sin seguridad no puede existir desarrollo económico.
Otro de los ejes fue la energía. Entre las reformas posibles mencionó la creación de un Ministerio de Minas y Energía y de un ente regulador técnico e independiente. Apuntó que, aunque Paraguay dispone actualmente de abundante energía eléctrica, el ritmo de crecimiento de la demanda obliga a planificar nuevas fuentes de generación.
Citó Aña Cuá, la posibilidad de avanzar en Corpus, las energías renovables y, por primera vez dentro de una visión de largo plazo, la eventual utilización de energía nuclear con fines civiles, incluyendo pequeños reactores modulares.
En el terreno político, definió como excelente su relación con Horacio Cartes, presidente de la Junta de Gobierno. Consideró que la unidad interna del Partido Colorado contribuyó a la gobernabilidad. Interpretó los resultados de las recientes internas como una demostración de fortaleza partidaria y como una señal de que existe una diferencia entre determinados relatos mediáticos y la percepción de una parte del electorado.
De cara a 2028, Peña fue explícito en su respaldo al vicepresidente Pedro Alliana como candidato a sucederlo. Adelantó que participará de la vida política y respaldará a los candidatos del Partido Colorado, aunque sostuvo que esa militancia no interferirá con sus responsabilidades como presidente.
Anticipó que todavía podrían producirse cambios dentro de su Gabinete. Señaló que ningún ministro debe sentirse amenazado, pero tampoco seguro de permanecer hasta el final. Para los últimos dos años de mandato, reclamó acelerar la gestión y obtener resultados concretos.
La entrevista dejó como idea la intención del presidente de presentar los primeros tres años como una etapa de siembra y reformas, mientras que el tramo final del gobierno deberá convertirse, según su propia expresión, en el tiempo de la “cosecha”.
Su mirada trascendió el actual mandato, ya que considera que muchas de las inversiones y las reformas impulsadas durante su administración producirán sus principales resultados durante el siguiente período presidencial.
Al preguntársele cómo quisiera que fuera recordada su administración, Peña volvió a la frase pronunciada durante su asunción en 2023: “el resurgir de un gigante”. Con ella resume su visión: un Paraguay capaz de crecer, atraer inversiones, organizar grandes eventos internacionales y superar una histórica falta de confianza en sus propias posibilidades.


