Los canales Unicanal y Trece transmitirán esta noche una entrevista al presidente Santiago Peña. En la nota, según la promoción del programa, hará una evaluación de sus tres años de Gobierno. Será una oportunidad para escuchar a la máxima figura del Poder Ejecutivo.
Lógicamente, dentro de la expectativa que pueda haber sobre su exposición tocando variados temas, sin desconocer la alta responsabilidad del cargo, es razonable entender que la marcha de una nación es una tarea compartida entre gobernantes y gobernados.
De hecho, la transformación hacia días mejores es el equilibrio de derechos y obligaciones, que compete a cada persona dentro del espacio social que ocupa. Debe asumirse que a los roles institucionales de las autoridades públicas tienen que agregarse —en consideración— las acciones y actitudes individuales.
Cuesta, incluso a la prensa, comprender que el espacio de libertad iniciado en 1989 requiere el respeto a valores, principios y normas que se exigen en toda comunidad eficiente, que amerita, escrupulosamente, la participación en compromiso activo de todos los miembros.
Estamos hablando de la sinergia que debe darse entre lo público y lo privado. Ningún sector puede hacerlo solo. Es que la convivencia con calidad depende del esfuerzo colectivo. Es, guste o no, una acción conjunta.
Es que si fueran simplemente por leyes e ideas, todos los inconvenientes ya se hubieran solucionado. Ambas no bastan. Se precisa la práctica diaria en evolución positiva de los actores que hacen a la sociedad, que son las personas.
El rol de un mandatario es crucial; claro que sí. También lo es el buen cumplimiento en la diversidad de roles. Definitivamente, cada ciudadano, grupo y organización aporta, por más distintos que sean, su cuota para el ejercicio eficiente o insuficiente dentro de la República.
Hay funciones que son del Estado, obvio que sí. A eso debe sumarse la unión de fuerza nacional para desarrollar soluciones a los problemas comunes, que es la base para la real transformación, el progreso y el desarrollo integral.
Los gobernados deben exigir mejoras, pero además tienen el deber de colaborar. Es que cada decisión basada en hechos, por más mínima que sea, produce un impacto directo en la comunidad y el entorno.
Ante todo lo escrito, analicemos con la mayor honestidad y objetividad la entrevista que esta noche pasan Unicanal y Trece. Cada quien haga su propio análisis, pero sin olvidar o ignorar la propia responsabilidad personal como ciudadanía. Así iremos avanzando en la construcción, entre todos, de ese Paraguay grande y poderoso.


