La Unión Industrial Paraguaya (UIP) y la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (Feprinco) volvieron a elevar sus reclamos. Los especialistas del rubro hace tiempo vienen advirtiendo el riesgo. Ambos hacen referencias a la urgente previsibilidad por una respuesta –con hechos– ante el peligro del colapso energético que se anuncia está a la vuelta de la esquina.
La sociedad previsora comparte la posición de la UIP y Feprinco en la necesidad de acelerar las acciones encaradas sobre políticas energéticas. El clamor es que existan definiciones claras, decididas, firmes y concretas; pues de lo contrario, además de la posibilidad de los apagones masivos, se afectará la atracción de mayores capitales.
Asegurar el abastecimiento se volvió una agenda nacional. Eso es lógico debido a factores claves como el aumento rápido del consumo interno, el agotamiento de los excedentes hidroeléctricos, la falta de nuevas inversiones en infraestructura y el apuro, más que nunca, que se requiere por más energías renovables.
Existen varios pronósticos sobre el tiempo en que se agudizará el inconveniente. Lo concreto es que si hoy, aunque corresponde decirse ayer, no se toman las precauciones, el gobierno que venga en el 2028 iniciará su período con el nivel crítico de alerta por falta de potencia y con el desabastecimiento grave calculado desde el 2030.
Por encima del uso masivo de aparatos de aire acondicionado en épocas de calor y el crecimiento de las industrias, hay otros factores a tener en cuenta. Por ejemplo, el sistema eléctrico liderado por la Administración Nacional de Electricidad (Ande) no avanzó, como debe ser, con las obras de transmisión. Además, la entidad debe, con convicción, alentar que más empresas hagan producción y distribución de energía.
El cambio dispuesto por el Poder Ejecutivo en la titularidad de la Ande es una ocasión propicia para que se salga del remanido discurso que se tranca en el marco regulatorio y poner el foco en la generación y el mantenimiento de la energía. Todo parece lento. O muy lento. Se debe imprimir rapidez, agilidad, a los procesos.
El nuevo presidente de la entidad pública, Miguel Báez Reyes, debe contar con el respaldo político irrestricto para tomar las decisiones que correspondan, y él debe saber liderar en medio de las presiones con las que convivirá. Es que además de la gente común, la atracción de capitales y el establecimiento de nuevas industrias dependen de la capacidad de suministro a mediano plazo.
Paraguay debe hacer honor a eso de que es un país con energía abundante. Debe asumirse entonces que eso significa que produce o posee recursos energéticos en cantidades que superan ampliamente el consumo interno de su propia población y con capacidad de sostener la industria local y generar atracción para captar el capital foráneo.


