El título del presente editorial puede ayudar a describir la perspectiva de los medios de prensa sobre Paraguay. Por eso, unos destacan el crecimiento económico, la baja del desempleo y la atracción del país para las inversiones. Otros dirán que eso es nada, porque más que la objetividad sobre la generalidad, todo lo mide por el momento de su dirección o el ánimo de su grupo empresarial.
Esa interpretación del vaso medio lleno o medio vacío sobre la misma realidad se observa en esa mirada que trata de distinguir el lado bueno y se enfoca en acompañarlo, y en aquella opuesta que solo apunta a lo negativo desde el contenido siempre dañino. Obviamente, cada quien tiene la libertad de ver lo que quiera, aunque en ello tiene relevancia, y es así, el estado de ánimo.
Para la construcción de algún mejor devenir se debe tener en cuenta el producto interno bruto (PIB), la reducción o no de la pobreza y la estabilidad o no de la macroeconomía. Otros tendrán la opinión contraria diciendo que eso es insuficiente sin mirar el contexto regional y únicamente guiado por su mal momento individual y por algún enojo de su entorno inmediato.
La estimación del PIB a casi 5% para finales del 2026 es información internacional. Eso presume buenos resultados en agricultura, industrias y servicios, y más empleos. Sin embargo, estarán lo que harán la contracara apuntando que continúan el desempleo y la pobreza, sin tener en cuenta el historial, pues su parámetro es su propia sensación interna.
Están los que tienen en cuenta opiniones de los organismos internacionales, que coinciden en ubicar a Paraguay entre los países con avance en Sudamérica. También están quienes afirman, más bien movidos por sus circunstancias, que esas entidades falsean datos y no conocen a profundidad el bolsillo de los siete millones de habitantes.
Es normal, ciertamente, que cada uno de los ciudadanos tome a su gusto y paladar el vaso medio lleno o medio vacío. Sin embargo, la prensa debe hacer el esfuerzo, es su razón de ser, de responder a lo general. Es decir, los hechos de interés público están por encima de lo particular o grupal.
Ese vaso medio lleno o medio vacío, de buena forma, describe la autoestima saludable, que estimula la confianza y alienta la búsqueda del bienestar, e igualmente define la autoestima baja, que solo causa dudas, tristeza y miedo hasta a la competencia o que se niega a intentar cosas nuevas.
Hay casos que pasan también por estados contrarios, representados por el equilibrio y el desequilibrio. El primero es la armonía y el segundo puede estar mostrando alteración e inestabilidad. Al final, el concepto del vaso medio lleno o medio vacío enseña que la realidad es neutral, y su valor depende de la actitud de esperanza o de catástrofe con la que se interpreta el entorno.


