Atacar diariamente por la espalda a tu socio financiero refleja desajuste emocional o defensa inconsciente por temor. Algo de eso pasa con el colega ABC Color. Es que justamente su banco, Atlas SA, tiene un fideicomiso con el IPS por el que está acusado por su mal uso, y debido a esta denuncia agrede todo lo que salga de la previsional. Los que saben su estilo dicen que solo es su recurso por mantener dicho contrato (suscrito en el 2017 por 20 años, hasta el 2037).
Claro que además de lo financiero podría haber también razones psicológicas. O tal vez ese comportamiento responda a un plan para ocultar errores o anhela disimular limitaciones. Algunos entendidos no descartan que el encono sea reflejo por el complejo al quedar en descubierto la falsedad editorial de preocupación por la transparencia y la honestidad.
Mirando a profundidad el dilema respectivo, Miguel Ángel “Miki” Zaldívar, esposo de la directora del citado medio de prensa, Natalia Zuccolillo, es el que (vaya paradoja) tiene sobre sí la investigación fiscal, justo, vinculada nada menos que al IPS: son G. 828.800 millones destinados para obras hospitalarias que no se hicieron como fue fijado en documentos firmados, según la denuncia que obra en poder del Ministerio Público.
Agregando otro hecho de corrupción, casi del mismo o mayor porte, también el esposo de la dueña del diario es el que está imputado por lavado de dinero como cabeza de la misma entidad bancaria. Sin embargo, la pareja, sin desparpajo alguno, quiere dar cátedras de administración a la gente del IPS.
Claramente que la previsional tiene mucho que mejorar, como casi todas las instituciones públicas. Lo que hace ruido es que el ataque rutinario provenga –sin rubor– de quienes son investigados por su vínculo con el IPS. Para otros que conocen el uso que le dan a la libertad de prensa, lo bastardo fue planeado para eludir la responsabilidad en el fideicomiso.
Como si todo fuera poco, para más, la violencia cotidiana desafía el comunicado oficial de la previsional, que afirma la normalidad en la gestión de los fondos de jubilaciones y pensiones, y ratifica que aplica iguales parámetros para todos los bancos. Aunque, con una más rígida observación, se notará que no es tan así, al menos si se tiene en cuenta la excesiva permisividad en cuanto al fideicomiso, por lo que indican las carpetas fiscales.
La eficiencia y la competencia bancaria, finalmente, no se miden por cantidad de portadas, sino por el porcentaje de usuarios y calidad de servicios, que en esta era moderna pasa mucho por la tecnología de punta. De más está decir que para dar lección con autoridad sobre honestidad, es crucial y vital ser congruente. La coherencia entre los actos y las palabras da valor al mensaje.
Es una torpeza pretender ser maestro de la transparencia justo en el tema en que uno enfrenta pesquisas judiciales. Lo sensato, si hay racionalidad, es primero aclarar los cuestionamientos sobre saldos retenidos sin intereses, las obras no realizadas o no concluidas y la violación al cumplimiento estricto de lo estipulado en el fideicomiso con el IPS.
Lo cierto es que tanta tinta y papel no logra aún colocar al presidente de la previsional al paladar del matrimonio. Así las cosas, los desaforos seguirán sin que, por lo visto, importe el crédito mediático. Eso significa que la crisis existencial de ABC Color puede ahondar más sin que eso asegure la continuidad del contrato del banco Atlas con el IPS hasta el 2037 ni pueda conmover a la Justicia obligada a investigar por los puntos citados, y otros todavía en ciernes.

