Editorial

La voz de los obispos y su impacto en la vida nacional

Los 70 años de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) son motivos para alguna reflexión sobre ella. Creada el 20 de julio de 1956, los obispos lo c…

| Por La Tribuna
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La voz de los obispos y su impacto en la vida nacional.

Los 70 años de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) son motivos para alguna reflexión sobre ella. Creada el 20 de julio de 1956, los obispos lo celebraron comprometiendo una Iglesia más unida, humilde y cercana caminando con el pueblo.

Ciertamente, la CEP, a lo largo de las siete décadas, intervino en el quehacer nacional mediante pronunciamientos como aquella carta de “Saneamiento moral de la nación”, hizo el llamado al Diálogo Nacional y propició la campaña Paraguay Jaipotáva; ahora, actualmente, está queriendo dar énfasis al bien común.

Repasemos, a grandes rasgos, cada una de las principales iniciativas lideradas por la Conferencia Episcopal; veamos sus objetivos resumidos y lo que dejan como recados de cara a este 2026. Un intento de análisis objetivo externo, por más breve que sea, puede ayudar también a la tarea en que están involucrados los líderes de la Iglesia Católica paraguaya.

1. El “Saneamiento moral de la nación” fue una carta pastoral (12 de junio de 1979) en la que la CEP denunció la corrupción, la impunidad y el autoritarismo. Cada tanto la expresión se continúa usando como llamado para erradicar el prebendarismo político, la corrupción estatal y el desvío de recursos públicos, y promocionando la recuperación de la ética en las instituciones del país.

2. El Diálogo Nacional (1986) tenía como meta articular un espacio de encuentro entre los diversos sectores políticos, sociales y civiles. Era a modo de preparar a los actores para lograr un cambio pacífico y ordenado, eso ante el inminente fin de la dictadura, y para proyectar las bases democráticas.

3. Paraguay Jaipotáva (el Paraguay que queremos) fue otra cruzada por el saneamiento moral, el diálogo y el bien social impulsada a finales de los años 90 y principios de los 2000. Esta anhelaba, más específicamente, una articulación entre la población civil y las autoridades políticas para reformar el Estado sobre un modelo de país basado en la transparencia.

Conclusión

Aunque hay opiniones diferentes sobre ese estilo pastoral, al creerse que desconcentra lo espiritual, corresponde dar el valor justo a los ideales de la Iglesia Católica en su comunión con sus feligreses. Ahora, si bien el saneamiento moral aún no fue posible, el diálogo nacional continúa siendo una necesidad y eso de Paraguay jaipotáva es una obligación de todos: de gobernantes y gobernados.

Como todo en la vida, hay luces y sombras, por lo que más que nunca la CEP debe poner empeño en hacer realidad el bien común, que es el lema actual. Eso conlleva a unir todos los enunciados anteriores. Es que ese bien común no será posible sin el saneamiento moral, y el Paraguay jaipotáva será factible bajo el consenso del diálogo nacional.

Está de más decir que los obispos no pueden permitirse caer, aunque tam­bién son humanos, en el error endilgado a los políticos: de lanzar ideas y no concluirlas, o dejarlas por el camino. La República del Paraguay, finalmente, precisa de lo mejor que puedan dar todos quienes habitan el suelo patrio, que incluye a los líderes de todas las religiones.

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